La «Clínica Ineza» proyectada por Kéré Architecture está conformada por diez pabellones adaptados a las curvas de nivel existentes en el terreno y orientados según los patrones de viento predominantes, con el objetivo de preservar el perfil original de la colina y maximizar la ventilación cruzada natural. La tipología de planta propuesta para la unidad de maternidad y la unidad de consultas externas presenta perímetros con perfiles irregulares que crean áreas de espera sombreadas a lo largo del edificio mediante un sistema de cubierta ventilada, mientras que, para la sala de cirugía, se proporciona ventilación por efecto chimenea, además de presentar una ventana individual en cada cubículo.
Para la construcción del nuevo proyecto, se opta por priorizar el uso de materiales locales, con técnicas de construcción adaptadas cuidadosamente al contexto local. Los muros y las celosías perforadas están elaborados con ladrillos de arcilla de fabricación local, mientras que las rampas, los muros de contención y otros elementos paisajísticos se construyen con piedra procedente de canteras cercanas.

Visualización. Clínica Ineza por Kéré Architecture.
Descripción del proyecto por Kéré Architecture
Kéré Architecture recibió el encargo de diseñar un nuevo centro de salud en la región de Bubanza, Burundi, a unos 30 kilómetros al norte de Buyumbura. El proyecto busca brindar un acceso digno y mejorado a la atención médica para la población rural de la región, complementando los servicios del hospital general existente, con especial atención a la maternidad y la cirugía.
El terreno se ubica en una ladera empinada orientada al norte y es directamente accesible desde la carretera nacional que conecta Buyumbura con las regiones del norte del país. Para adaptarse a esta topografía compleja, el diseño organiza el programa de salud en una serie de pabellones conectados por una vía principal que asciende la colina desde el punto de acceso inferior hasta la zona de visitantes superior.
Los diez edificios que componen la clínica están distribuidos para optimizar la zonificación funcional entre los departamentos y garantizar una circulación fluida y eficiente para el personal, los pacientes y los visitantes. Los pabellones siguen las curvas de nivel existentes en el terreno, minimizando las excavaciones y los rellenos, a la vez que preservan el perfil original de la colina. Todos los edificios están orientados según los patrones de viento predominantes para maximizar la ventilación cruzada natural y garantizar el confort térmico sin depender de sistemas mecánicos.
La unidad de maternidad y la unidad de consultas externas comparten una tipología de planta similar. Sus perímetros presentan perfiles irregulares que crean áreas de espera sombreadas y cubiertas con nichos con bancos integrados a lo largo del edificio. El sistema de techo ventilado se inspira en proyectos anteriores de Kéré Architecture y está adaptado al clima de Burundi, caracterizado por fuertes lluvias durante la temporada de lluvias.
Se adopta un enfoque arquitectónico distintivo para la sala de cirugía, donde las chimeneas verticales proporcionan ventilación por efecto chimenea, mientras que cada cubículo de paciente está equipado con una ventana individual, lo que garantiza el acceso a la luz natural y vistas del paisaje circundante, reforzando la dignidad y el bienestar durante la recuperación.
El diseño prioriza el uso de materiales locales, incorporando técnicas de construcción que Francis Kéré y su equipo han perfeccionado a través de proyectos anteriores y adaptado cuidadosamente al contexto local. A medida que la Clínica Ineza toma forma, el equipo de Kéré Architecture está capacitando a trabajadores locales, compartiendo conocimientos y apoyando el desarrollo de capacidades. Los muros y las celosías perforadas están elaborados con ladrillos de arcilla de fabricación local, mientras que las rampas, los muros de contención y otros elementos paisajísticos se construyen con piedra procedente de canteras cercanas. Al combinar materiales locales, artesanía tradicional y transferencia de conocimientos, el proyecto no solo minimiza su huella de carbono, sino que también fortalece la economía regional y empodera al equipo local.