La propuesta, planteada para Vinoteca Z13 por ALFADA Estudio, pone en valor la percepción espacial de los visitantes. El acco a un espacio que se siente como un santuario dedicado a la experiencia sensorial del producto. El color, como elemento continuo y envolvente, inunda las superficies verticales y el mobiliario, creando una percepción abstracta y unitaria del espacio en su conjunto.
El interior, construido sobre la emoción, la atmósfera y la percepción, no sacrifica la funcionalidad en un espacio donde la forma, el color y la luz se alinean para transformar este local compacto en una vinoteca, con luminarias suspendidas que refuerzan la verticalidad e interactúan con la estructura existente en una atmósfera casi eclesiástica.

Vinoteca Z13 por ALFADA Estudio. Fotografía por Juanca Lagares.
Descripción del proyecto por ALFADA Estudio
Transformación de un local de reducidas dimensiones en un espacio ritual y memorable.
Aprovechamos la altura libre existente de más de cuatro metros para generar la sensación de amplitud espacial. La verticalidad se convierte así en el verdadero campo de trabajo del proyecto, permitiendo liberar el espacio, desmaterializar sus límites y construir una atmósfera envolvente.
Entre el suelo pétreo y el techo de madera, ambos elementos conservados, se ejecutan una serie de operaciones espaciales centradas en potenciar la idea de que, una vez se atraviese el umbral de entrada, el cliente se está adentrando en un lugar de culto y experiencia sensorial al producto.
El color se convierte en un importante protagonista de la intervención, bañando los paramentos verticales, las estanterías y el propio mobiliario. Su presencia continua y envolvente desdibuja los límites generando una percepción unitaria y casi abstracta del conjunto. La luz y las texturas de los diferentes materiales crean matices que enriquecen el espacio a lo largo del día. Esta luz interior se diseña cuidadosamente para contribuir a la generación de un ambiente casi eclesial. Las luminarias suspendidas refuerzan la verticalidad del local y dialogan con la estructura existente, mientras que la iluminación puntual subraya el producto y acompaña la experiencia del usuario.
El resultado es un interior que, sin renunciar a la funcionalidad, se construye desde la emoción, la atmósfera y la percepción. Un espacio donde forma, color y luz se alinean para transformar un local pequeño en un lugar intenso y profundamente sensorial.