El embalse transforma sorprendentemente la visión del paisaje al verse alterado por el inmenso espejo que generan las aguas tranquilas.
Conceptualmente, la pieza se construye a partir del reflejo. El eco, entendido como el retorno de una onda sonora tras chocar con una superficie lejana, solo puede existir si hay algo que la refleje. En palabras de Boa Mistura, «la propuesta traslada esa idea al plano visual: el muro de contención de la presa se convierte en soporte de una obra que pinta el agua y se completa aprovechando su propiedad reflectante».

ECHO by Boa Mistura. Photograph by Gonzalo P. Martos.
La intervención requiere un equilibrio constante. La línea de simetría debe mantenerse estable para que el mensaje se muestre, creando una línea imaginaria que concentra la tensión poética de la obra. «La instalación reacciona a las fluctuaciones del nivel del embalse: desaparece cuando el agua sube y se interrumpe cuando baja. Es una pieza viva, cambiante, visible o ininteligible según la intensidad de la lluvia; un testigo del tiempo en que vivimos, una visualización en vivo de nuestra relación con el medio ambiente», comenta Boa Mistura.
Como resultado de este planteamiento, Boa Mistura crea ECHO con una percepción dual, como imagen y como pregunta. «Nos devuelve el reflejo de nuestras acciones y nos invita a considerar qué eco producimos en el mundo que habitamos. El paisaje que damos por sentado en la rutina diaria reaparece bajo una mirada renovada. La obra propone restablecer un vínculo: acercarnos de nuevo, con humildad, a un territorio que no es solo entorno, sino hogar».