Fran Silvestre Arquitectos concentra en planta baja de «NIU N230» el programa de la vida diurna, diferenciando dos atmósferas que quedan articuladas mediante el núcleo de comunicaciones y los cuartos húmedos. La planta superior alberga cuatro estancias y una pieza que funciona como distribuidor y espacio de estudio. La escalera que conecta ambas plantas se abre hacia el exterior, generando una experiencia espacial que integra las visuales como parte del proyecto.
La propuesta cuenta con una fachada ventilada en «Solid Surface», un techo de textil tensado, una estructura de acero para los elementos de mayor resistencia y un interior compuesto únicamente por madera. La ligereza del sistema y la cimentación superficial permiten la integración y adaptación al lugar y a la vegetación existente.
La propuesta se ha construido con el objetivo de aumentar la precisión con la que se materializa la obra, ofreciendo plazos y costes cerrados junto a entornos sostenibles y saludables.

«NIU N230» por Fran Silvestre Arquitectos. Fotografía por Jesús Orrico.
Descripción del proyecto por Fran Silvestre Arquitectos
El proyecto NIU nace con la voluntad de innovar en los sistemas constructivos para aumentar la precisión en la materialización de la arquitectura. Su propósito es ofrecer plazos y costes ciertos, elevando al mismo tiempo la calidad de los entornos humanos y haciéndolos más sostenibles y saludables.
La N230 es una tipología dentro del ecosistema NIU. Se trata de una vivienda compacta organizada a partir de dos espacios pasantes dispuestos de forma perpendicular. Esta geometría permite que la planta baja concentre la vida diurna en dos atmósferas diferenciadas, articuladas por el núcleo de comunicaciones y las zonas húmedas. A la vez, la disposición favorece una transición más natural hacia la privacidad, estableciendo una separación clara entre la zona de día y la zona de noche.
En la planta superior se distribuyen cuatro estancias, además de una quinta pieza que funciona simultáneamente como distribuidor y como espacio de estudio. El ascenso por la escalera se entiende como una experiencia espacial: el recorrido se abre hacia el exterior y convierte las vistas en parte activa de la vivienda.
La casa se concibe desde una paleta de tonos cálidos, con predominio del blanco RAL 9016, mientras que los elementos centrales y las piezas de mobiliario se resuelven mediante panelados de roble claro, aportando equilibrio y calidez.
En el exterior, la envolvente se ejecuta con una fachada ventilada en solid surface, un sistema que reduce el mantenimiento y favorece la sistematización del acabado. El techo se materializa mediante un textil tensado, una solución que permite el registro sencillo de las instalaciones y la posibilidad de retroiluminación allí donde convenga, reforzando el control atmosférico y la calidad lumínica del interior.
Los elementos estructurales que requieren mayor resistencia se resuelven en acero, mientras que el interior se ejecuta íntegramente en madera. Puertas, armarios, cocina y particiones comparten un mismo sistema, simplificando la gestión de obra y asegurando una coherencia material continua.
Una de las claves del sistema NIU es su condición de arquitectura ensamblada: no se construye, se monta. Esto permite que, al final de su vida útil —o ante la necesidad de reconfiguración—, la vivienda no se derribe, sino que se desmonte para su reutilización. El resultado es una reducción significativa de la huella de carbono asociada al ciclo de vida del edificio y una aproximación más eficiente y circular.
La implantación en el lugar y su adaptación a los pequeños desniveles, junto con la integración de la vegetación preexistente —que se preserva gracias a la ligereza del sistema y a una cimentación superficial—, construyen una relación directa con el entorno. A ello se suma un sistema de objetos que acompaña lo cotidiano y dota al proyecto de una identidad propia.
La sistematización del proceso constructivo tiene como finalidad democratizar estas arquitecturas.