Organizado en siete niveles, el proyecto de De Rungs Arquitectos y Firmaa cuenta con viviendas de entre 30 y 45 m², pensadas para usuarios de corta estadía. Se trata de unidades funcionales y adaptables, ejecutadas con materiales de tonos cálidos que crean una atmósfera tranquila y acogedora.
En lugar de aplicar una «tabula rasa», la propuesta de rehabilitación opta por mantener viva una parte de la historia arquitectónica del sitio, reinterpretando y aprovechando elementos de la estructura existente. La intervención en el edificio Edgar Allan Poe potencia la resiliencia del edificio, potenciando una intervención sostenible, aplicando procesos de reutilización, frente a la demolición, reduciendo significativamente el impacto generado por los derribos de la construcción.

Edgar Allan Poe por De Rungs Arquitectos + Firmaa. Fotografía por Ariadna Polo.
Descripción del proyecto por De Rungs Arquitectos y Firmaa
«El reto no fue solo restaurar el edificio, sino entender cómo podía volver a ser útil para su entorno. Decidimos conservarlo porque aún podía ofrecer algo valioso a la ciudad».
Alexandre de Rungs.
En la colonia Polanco, en la Ciudad de México, el edificio de Edgar Allan Poe se construyó en 1957 como oficinas. Con el paso del tiempo el inmueble se fue deteriorando, aunque su estructura seguía en buen estado, por lo que el proyecto la recuperó y la reconfiguró para convertirlo en un conjunto de vivienda destinado principalmente a estancias cortas.
El objetivo fue intervenir el edificio y ampliar sus posibilidades. Se conservaron las columnas, el núcleo vertical y los ductos de instalaciones, y se reconfiguró la distribución interior, las fachadas y los materiales. Este enfoque redujo significativamente el impacto constructivo frente a una obra nueva y permitió conservar una parte de la historia arquitectónica del lugar.
Nueva vida urbana
El nuevo edificio cuenta con viviendas de entre 30 y 45 metros cuadrados, distribuidas en siete plantas más la planta baja. Son viviendas compactas, funcionales y bien conectadas, diseñadas para la vida urbana.
En el interior, los materiales nacionales, los tonos cálidos y las texturas naturales crean una atmósfera que combina lo práctico con lo sensorial.
Una fachada que media con la ciudad
La fachada responde al entorno inmediato, marcado por la dualidad entre la escala residencial de la calle Edgar Allan Poe y la intensidad vehicular de la avenida Ejército Nacional.
A partir de estos contrastes, así como de factores como el asoleamiento, la ventilación, el ruido y las vistas, se diseñó una envolvente que filtra y regula la relación entre interior y exterior.
«El edificio se encuentra entre dos calles muy distintas: una tranquila y una avenida con tráfico constante. Eso nos obligó a diseñar una envolvente que pudiera responder a ambas. La fachada filtra la luz, el ruido y las vistas, permitiendo que el interior tenga una lógica propia, conectada con el entorno, pero sin quedar expuesta a él».
Alexandre de Rungs.
Más que reemplazar lo existente, el proyecto apuesta por adaptarlo: una forma sostenible de generar vivienda que acompaña el tiempo en lugar de borrarlo.