El renovado parque deportivo Ramalde por D-A - Domitianus Arquitetura se formaliza con una elegante estructura minimalista, sencilla y formalmente integrada con el entorno gracias a su pequeña escala. Programáticamente, el complejo comprende un nuevo campo de rugby y fútbol, un espacio dedicado al tiro con arco, zonas de atletismo y un edificio que cuenta con cinco vestuarios, una sala multiusos, oficinas administrativas, una sala médica e instalaciones sanitarias.
El conjunto se construyó con hormigón visto y, para la construcción en voladizo de la cubierta a dos aguas situada sobre la tribuna, se optó también por una estructura portante de hormigón armado compuesta por una viga pretensada continua, apoyada sobre pilares espaciados aproximadamente a quince metros.

Parque Deportivo Ramalde por D-A - Domitianus Arquitetura. Fotografía por Inês d’Orey.
Descripción del proyecto por D-A - Domitianus Arquitetura
La intervención se ubica en la mitad norte del Parque Deportivo Ramalde y comprende la construcción de un nuevo campo de rugby y fútbol, un edificio de apoyo con vestuarios y una tribuna cubierta, una zona de atletismo (lanzamiento de peso, martillo y jabalina) y un espacio dedicado al tiro con arco.
El Parque Deportivo Ramalde se sitúa en el corazón de la Unidad Residencial Ramalde y ocupa una superficie de 5 hectáreas. Fue diseñado inicialmente entre 1952 y 1960 por el arquitecto Fernando Távora, en el marco del proyecto de la Unidad Residencial Ramalde, promovido por la Federación de Cajas de Previsión Social. El proyecto original fue modificado posteriormente por la FNAT (Fundação Nacional para a Alegria no Trabalho), que describió un ambicioso plan para la construcción de varias instalaciones deportivas, de las cuales solo se construyeron el estadio de fútbol y las pistas de tenis. Las zonas al norte y al sur de este núcleo central permanecieron sin urbanizar.
La ubicación del nuevo campo de juego constituye el elemento estructural de la intervención, debido a su tamaño y requisitos funcionales. El resto de las áreas del programa se organizaron en torno a este campo central.
El nuevo edificio de apoyo está directamente relacionado con la intervención topográfica realizada para la instalación del campo de juego. Su volumen se revela progresivamente hacia el extremo sur, donde se ubica la entrada principal, asociada a un bar que da a un porche de entrada cubierto. Una gran plataforma sobre el edificio da acceso a la tribuna cubierta, situada tangencialmente al campo de juego.
En el interior del edificio se incorporaron varias áreas funcionales, incluyendo cinco vestuarios, una sala multiusos, oficinas administrativas, un puesto médico e instalaciones sanitarias. Los espacios interiores se organizan en torno a un atrio central, resultado de la articulación geométrica del diseño general.
La estructura portante de la cubierta de la tribuna es de hormigón armado, compuesta por una viga pretensada continua apoyada sobre pilares espaciados aproximadamente quince metros. La cubierta en voladizo, compuesta por dos vertientes, confiere al complejo una expresión arquitectónica de pabellón, en estrecha armonía con el entorno natural y el arbolado existente, contribuyendo a mitigar las discontinuidades que el tiempo ha consolidado en el terreno.