El edificio para el IBAVI, compuesto por 10 viviendas sociales y 10 espacios polivalentes, «10 VPP», proyectado por Javier Gavín, Juan Moreno, Siddartha Rodrigo y DATAAE, pretende satisfacer la demanda de confort mediante el uso de sistemas pasivos y la orientación de los apartamentos hacia el sureste con galerías en la fachada que funcionan como espacios de captación de energía.
La planta baja cuenta con una serie de espacios polivalentes que dan servicio a los apartamentos, con acceso directo a la calle y al jardín trasero. Estos espacios también pueden utilizarse como plazas de aparcamiento, tal y como exige la normativa. Esta estrategia elude los requisitos normativos, evitando la construcción de un aparcamiento subterráneo que aumentaría la huella medioambiental y los costes del edificio.
El proyecto se centra en optimizar el espesor de los elementos estructurales y minimizar los materiales utilizados en la construcción. La estructura exterior del edificio, robusta y duradera, integrada en el entorno, está revestida con piedra local procedente de las canteras de Mares. El interior se resuelve con una estructura horizontal de paneles de madera prefabricados y una estructura vertical de muros de carga de ladrillo local.

«10 VPP» por Javier Gavín + Juan Moreno + Siddartha Rodrigo + DATAAE. Fotografía por Clara Torres González.
Descripción del proyecto por Javier Gavín + Juan Moreno + Siddartha Rodrigo + DATAAE
Ubicado en Santa Margalida, una pequeña localidad del norte de Mallorca, se plantea un edificio de 10 viviendas sociales y 10 espacios polivalentes, construido con materiales locales y/o de bajo impacto ambiental. La estructura exterior se resuelve con piedra de marés de canteras locales, dando lugar a una construcción robusta y duradera y garantizando la integración del edificio en su entorno. El interior se resuelve mediante una estructura horizontal de paneles prefabricados de madera y una estructura vertical de muros de carga de ladrillo local que facilita la viabilidad económica de la obra.
La investigación tecnológica del proyecto recae sobre cómo optimizar los espesores de estos elementos estructurales y reducir al mínimo el material empleado en obra. En este sentido, el giro de forjados en crujías alternas permite repartir al máximo la carga y asegurar la traba del conjunto, utilizando muros de carga más esbeltos y abaratando su ejecución. Del mismo modo, los forjados de madera se plantean con un sistema de paneles prefabricados, facilitando su montaje y agilizando su ejecución en obra. La sección en H de los paneles permite que, en situación de fuego, el tablero horizontal proteja la parte superior de las viguetas reduciendo la cuantía de madera empleada en los forjados sin necesidad de aditivos ni barnices ignifugantes, sólo a través del trabajo de la geometría de sus componentes.
Ante la exigencia normativa de disponer una plaza de aparcamiento por vivienda y la escasa demanda real de estas en la localidad, el proyecto genera en planta baja un conjunto de espacios polivalentes de apoyo a las viviendas, que puedan a su vez ser utilizados para dar respuesta a esta exigencia. Esta estrategia revierte los condicionantes normativos, evitando construir un sótano de aparcamientos y, con ello, la huella ecológica y el sobrecoste económico asociados (movimientos de tierras contenciones, etc). Se genera así un sistema de 10 espacios polivalentes en contacto directo con la calle y el jardín trasero con capacidad para funcionar como garajes, talleres, espacios complementarios… o para albergar cinco unidades de vivienda adicionales si en un futuro la normativa lo permitiera.
En las plantas superiores, se aprovecha la reducida profundidad del edificio para generar viviendas pasantes con doble orientación, potenciando la idea de “vivir entre exteriores”. La disposición al tresbolillo de las estancias estructura la organización de las viviendas. Las tipologías se articulan en torno a un núcleo central, generando recorridos circulares que flexibilizan su uso y largas visuales que amplían la percepción espacial del interior. El recorrido del sol acompaña su uso a lo largo del día.
El proyecto busca dar respuesta a la demanda de confort desde la propia forma de la arquitectura consiguiendo, mediante el uso sistemas pasivos (ventilación cruzada, galerías captadoras, inercia térmica…), reducir a 0 el consumo de energías primarias no renovables.
En este sentido, se prioriza la orientación sudeste en todas las viviendas, utilizando las galerías de fachada como espacios captadores de energía durante los meses fríos. En los meses cálidos, un sistema de persianas enrollables permite sombrear estos espacios bloqueando la radiación solar. La organización en planta da lugar a viviendas de escasa profundidad y doble orientación, garantizando la ventilación cruzada y el aprovechamiento de las corrientes de aire dominantes.