El «Pabellón de escultura» (2008) de Ana Laura Aláez, una de las obras más monumentales de la Colección del MUSAC, ha sido reinterpretado por la artista para esta exposición titulada «Pabellón de escultura: refugio y exposición». Se podrá visitar en las salas 5 y 6 del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León a partir del 6 de junio.

La artista vasca acaba de presentar la exposición «Pabellón de escultura» en el MUSAC en 2008. La muestra presentaba el pabellón homónimo, compuesto por 32 láminas de aluminio que forman una sola unidad. Su intención principal era presentar un museo a menor escala dentro de uno mayor: un espacio expositivo que, en lugar de resguardar el arte, lo expulsa violentamente.

En «Pabellón de escultura: refugio y exposición», Ana Laura Aláez dedica esta estructura a sus ancestros, considerando que el origen de toda su trayectoria artística se remonta a las vacaciones de su infancia en una región de la provincia de León. En sus propias palabras, «la búsqueda de un lugar seguro comienza con la lucha por la supervivencia que hemos heredado de nuestros antepasados».

La base del enfoque artístico de la artista radica en la idea de encontrar un refugio seguro, un lugar donde podamos ser nosotros mismos. Sobre todo, se trata de alcanzar un espacio libre de peligro para poder abrirnos a nuestra naturaleza con todas sus contradicciones.

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

«Pabellón de escultura: refugio e intemperie» por Ana Laura Aláez

Mis ancestros son originarios de una comarca de León delimitada por tímidas montañas. De mi familia, lo digo con orgullo, he heredado una especie de vacío, un ser inmaterial que, curiosamente, tiene mucho que ver con el arte, y por ello me siento afortunada. Toda esa parte intangible transmitida día a día a lo largo de tantas generaciones fue lo que, sin saberlo, me iba a acercar a algo que, aún hoy, no sé medir en toda su magnitud.

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.
Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

Humildes en su apariencia y en sus costumbres, pero ricos en su manera profunda de percibir el mundo, se apoyaban en el mantra repetitivo de la tierra como único sustento. Fueron una presencia ausente, mientras hacían suya cada minúscula parcela para recoger la cosecha con paciencia. A pesar de sufrir todo tipo de contingencias que los sacudían diariamente, había un empeño en no sucumbir y mantener la calma. Un ininterrumpido ritmo de idas y venidas dominaba un paisaje que parecía acogerlos haciendo rebotar sus sombras, figuras filiformes que componían un conjunto indivisible por un instante. Pasaba algo misterioso justo en el momento en el que se perdían en los gestos. Se diluían en el ambiente y, a la vez, manifestaban un ímpetu, una tensión que lograba traspasar la epidermis del campo. Cada uno portaba un acto litúrgico fugaz, una transfusión desde muy adentro que, poco a poco, iba permeando el terreno. Sus siluetas vibraban, parecían refulgir con otra luz cuando trabajaban sin ser vistos, activados a la manera de sus predecesores. Al referirse a la génesis de Pedro Páramo y al hecho de que sus personajes no podían ubicarse del todo, Juan Rulfo afirmaba: «Está roto el tiempo, está roto el espacio».

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.
Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

El cuerpo era una herramienta de trabajo y las mujeres siempre se llevaban la peor parte; había que parir y labrar el campo. Sin embargo, aquellas miradas más amables lograban esconder algunos secretos a sus dominantes compañeros. Los movimientos de las guadañas cortaban el aire y parecían fundirse en el horizonte, interpretando la existencia sin que nadie más lo notara. Pocas referencias se correspondían con la imagen del prometido paraíso en la otra vida. La naturaleza, con los cambios propios de cada estación, poseía la escena como una metáfora encarnada y hacía brotar unas motitas de color en los ciruelos, los perales y los manzanos, así como en avellanos, nogales y cerezos, árboles robustos que aparentaban no precisar el cuidado de aquellos habitantes.

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.
Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

Ellos no eran del todo ellos, simbolizaban más bien proyecciones a corto plazo para la supervivencia. El dolor no parecía relevante. O quizá hubiera que esconderlo a la fuerza para no sufrir un escarmiento, como ocurrió con los sucesos trágicos que acabaron con la desaparición del abuelo, un minero con conocimientos básicos para leer y escribir, pero con el mágico poder de la palabra. Aún siento en la piel el roce de los rostros mudos que, torpes, ocultaban la herida que nunca llegaría a sanar. Cuanto más escondían el recuerdo, más se abría la llaga, incandescente. Nadie entiende cómo se pudo dar un cambio tan drástico en pueblos pequeños que, de un día para otro, pasaron a albergar mayúsculos tiranos, desalmados que borraron el ritual más básico de sus congéneres: levantarse y acostarse a la par que el sol para atender a los animales y arar los pastos, con el fuego de leña para aliviar la faena.

Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.
Ana Laura Aláez. «Pabellón de escultura», 2008. Colección MUSAC.

El ciclo de su forma de hacer resultó amenazado para siempre. Un día abandonarían sin apenas equipaje aquellas paredes de piedra y adobe, que ya no eran más baluartes protectores. Las casas dejaron de albergar las enigmáticas historias que nadie tenía intención de recordar. Un eco de navajas, reminiscente de tantas violencias impunes, reverberará para siempre en sus fachadas. Mis antepasados están inscritos a conciencia sobre estas superficies metálicas que se entrelazan como cuchillas de afeitar. A ellos y a todos sus buenos compañeros de aquel contexto histórico tan relevante, les dedico esta construcción. El latido de su tiempo rebota con fuerza en este otro tiempo igual de convulso. Aquí y ahora, el coro de sus voces resuena en el zigzag de los muros recios del museo.

Más información

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Artista
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Fechas
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Fechas.- 6 de junio - 18 de octubre de 2026.
Inauguración.- sábado 6 de junio 19:00 a 21:00 h.
Horario.- martes a domingo de 11:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00 h, lunes cerrado.

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Localización
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MUSAC. Salas 5-6.
Avda. Reyes Leoneses, 24. 24008 León, España. 

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Ana Laura Aláez (Bilbao, 1964) estudia en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco. Completa su formación con la asistencia a los dos talleres que el escultor Ángel Bados impartió en Arteleku (San Sebastián) a principios de los años noventa.  Sus primeros trabajos indican un proceso de asimilación de las cuestiones planteadas por la generación anterior, la denominada Nueva Escultura Vasca, al tiempo que introduce elementos correctores vinculados a la perspectiva de género a partir de la utilización de temáticas, materiales y estrategias procesuales al margen de los considerados tradicionalmente escultóricos.

En 1991, viaja a Nueva York con motivo de una exposición colectiva en el espacio auto-gestionado para el arte y el activismo ABC No Rio. El impacto del viaje fue enorme, hasta el punto de decidir el traslado de su residencia a dicha ciudad durante largas temporadas en la década de los noventa. A partir la exposición colectiva Cien años de arte contemporáneo (un título en el que se sumaban las edades de los cuatro artistas noveles participantes) comienza a trabajar con la Galería Juan de Aizpuru de Madrid, una relación profesional que se extendería durante catorce años. Juana de Aizpuru había descubierto su trabajo a través del catálogo Eskultura de la exposición colectiva del Taller de Bados en Arteleku, 1991, y a través de su presencia en la Muestra de Arte Joven en Madrid.

En 1992 obtiene la Beca Banesto de Artes Plásticas y se da a conocer al público nacional con Superficie, una exposición compartida con el escultor vasco Alberto Peral (comisario Frederic Montornés), en el Espacio 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona. Allí muestra por primera vez la instalación Mujeres Sobre Zapatos de Plataforma (Colección Fundación La Caixa), realizada en Nueva York. En esta pieza pretende materializar el vacío (uno de los motores principales de la escultura vasca de raingambre oteiciana) pero no como una abstracción, sino vinculándolo con un problema de género, en su caso, con la idea de invisibilidad femenina.

La epidemia del SIDA durante la década de los noventa influye en su trabajo con formas referenciales y alusivas. Este impacto se pone de manifiesto en ciertas esculturas modeladas por Aláez en barro y luego fundidas en metal, como Anillos (1993), Corona (1995), Culito (1996), Lengua (1995), etc., o piezas textiles como Mary Sex 1991, Catwoman (1992), Superwoman (1993), Wonderwoman (1993), o de látex como Pantalón Preservativo (1992), Cortina (1994), etc. Se trata de piezas surgidas como respuesta a la proliferación viral, a los tabúes sexuales, los orificios corporales estigmatizados, o la auto-preservación, codificadas en los medios de comunicación y en las conciencias.

Durante este periodo los autorretratos fotográficos son una parte importante de su producción. Entre ellos destacan: Autorretrato rosa (1994); Bicéfalas (1995); Firma de autor (1995); Sade (1999); Negritas (1996); la serie Creative powders (2001) y la serie Shiva (2001). En todas ellos, con poses reconocibles de escultura clásica, subyace la pretensión de revertir el mito de Pigmalión: la mujer, ante la imposibilidad de reconocerse en su representación, será la que asuma la tarea de cincelar su propio cuerpo.

En 1997, crea la instalación She Astronauts, en la sala Montcada de la Fundación La Caixa, Barcelona, comisariada por Rosa Martínez, un proyecto donde se cuestionaban los límites borrosos entre las representaciones del espacio «real», social, y el espacio del arte, así como la noción de autor al dar paso a la intervención de otros artistas. Este proyecto marca el inicio de su andadura internacional. Nicolas Bourriaud ve in situ She Astronauts  y lo considera dentro de la corriente «arte relacional». Le propone hacer un proyecto para el Palais de Tokyo de París: Beauty Cabinet Prototype en 2003.

En 2000,  Dance & Disco, en el Espacio 1 del MNCARS en Madrid. Un club dentro del museo que funcionó simultáneamente como instalación artística y como sala de baile con usuarios muy diferentes que se simultaneaban o alternaban, despertó grandes filias y fobias en el panorama artístico español. Es hoy, cuando generaciones posteriores de artistas están reconsiderando este proyecto de hace más de dos décadas. La música electrónica está muy presente en Dance & Disco. Aláez comienza a colaborar con el dúo de músicos Silvania, publicando más tarde bajo el nombre de Girls on Film, un álbum con las recopilaciones de la música realizada ex profeso para varios de los vídeos producidos hasta ese momento. Desde el 2004 hasta la actualidad colabora con el músico alemán Ascii.disko.

En el 2001, Aláez y artista vasco Javier Pérez fueron los representantes del Pabellon Español en la 49.ª Bienal de Venecia, comisariado por Estrella de Diego. En las salas perimetrales del edificio, Aláez mostró tres instalaciones donde, a pesar de tratarse básicamente de ejercicios espaciales y audiovisuales, apuntaba la necesidad de recuperar su trabajo más escultórico con un diferente grado de subversión.

Este deseo se plasmaría definitivamente y de una manera más rotunda algunos años después, en 2008, con Pabellón de Escultura, presentado en el MUSAC, en León y comisariado por Agustín Pérez Rubio. El proyecto era un manifiesto sobre la escultura y la necesidad de recuperar aquello que le latía con fuerza cuando comenzó a trabajar en el arte. Gracias a este proyecto, que se originó tras un periodo de crisis existencial, Aláez recupera su entusiasmo y pasión por el arte. Vuelve a ganar ese pulso interno, esas ganas de trabajar con independencia de las demandas externas.

A partir de 2008, Aláez comienza su colaboración con la Galería Soledad Lorenzo. Un año después, expone Forma y Performance en dicha galería, donde incluye la instalación Cabeza-Espiral-Agujero-Puño-Esperma-Nudo actualmente parte de la colección Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Entre sus exposiciones en museos destacan: The Real Royal Trip (2003), PS1, MOMA. N.Y; Hell Disco (2004), Helsinki City Art Museum, Helsinki; Hell Disco (2004), Centro Cultural de España, México; Signale Der Kleidung (2004) Podewil Center of Contemporary Art, Berlín; Goodbye Horses-Kiss the Frog. The Art of Transformation (2005), The National Museum of Art, Architecture and Design, Oslo; Arquitectura de Sonido (2006), Museo Banco de la República de Bogotá; Incógnitas. Cartografías del Arte Contemporáneo en Euskadi (2007), Museo Guggengeim, Bilbao.

En 2008, instala de manera permanente su pieza Bridge of Light, en el Towada Art Center, Towada City, Japón.  Esta pieza fue seleccionada tras la invitación de Nanjo and Associates, a participar en un concurso restringido de artistas internacionales. El arquitecto del nuevo museo Ryūe Nishizawa, modificó el espacio amoldando el primer diseño del edificio al trabajo de la artista. El precedente directo de esta pieza había sido Geometrical Life (Colección Musac) expuesta por primera vez en la exposición Gaur, hemen, orain, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (comisarios Guadalupe Echevarría y Bartomeu Marí) en 2001.

En el año 2013 le fue concedido por el Gobierno Vasco el premio Gure Artea, como reconocimiento a su trayectoria y aportación artísticas.

El espíritu de negociación y reconciliación con los procesos no lineales y caóticos que un artista vive a lo largo de su vida dio lugar a Impostura, en el 2014, en la galería Moisés Pérez de Albéniz, en Madrid. En 2018 realizó la exposición individual Resistencia en la galería Carreras Múgica de Bilbao.

Entre 2019 y 2020, la exposición retrospectiva Todos los conciertos, todas las noches, todo vacío. Comisariada por Bea Espejo en el CA2M de Madrid, reunió una selección de trabajos clave de su trayectoria. Esta exposición tuvo una segunda sede en el Azkuna Zentroa de Bilbao, en 2021, en la que se añadió una nueva producción así como un área que incluía objetos, dibujos, prototipos, ensayos fotográficos, maquetas de arquitectura y todo tipo de documentación. Coincidiendo con esta exposición, se mostró en el Museo de Bellas Artes de Bilbao su vídeo Portadoras queer: el doble y la repetición, 2020 (producido gracias a la Beca Multiverso a la Creación en Videoarte, 2018).

En junio de 2022, presentó La naturaleza no está de nuestra parte en la Galería Pelaires, en Mallorca, su lugar de residencia habitual. Entre el 2022 y 2023 disfrutó de la Beca en la Real Academia de Roma, donde trabajó en el proyecto Ancestral Echoes para la Trienal de Oku-Noto en Suzu, Japón, 2023. Otras bienales internacionales en las que ha participado han sido: 5ª Bienal de Estambul, Turquía, 1997; 48ª Bienal de Venecia, Italia,1999; 2ª y 3ª Bienal de Busan, Korea, 2000 y 2004 respectivamente, y Bienal de Buenos Aires, Argentina, 2001.

En el 2024, realiza Soy palacio, soy establo, (con Frederic Montornés como comisario) en el museo Es Baluard de Mallorca. Donde incluyó esculturas modulares fabricadas de esparto que potenciaban que el vacío en el espacio expositivo, fuera parte indisoluble de las mismas. En este trabajo además, está muy presente el impacto de su residencia en las Islas Baleares desde el 2010.

En el 2026 destaca su exposición En contacto con la bestia, en la galería The Ryder Projects. Este título alude a una entrevista donde Aláez afirmaba que para sobrevivir creativamente necesita estar en contacto con nuestra naturaleza animal, con ese monstruo interior- que como decía Alejandra Pizarnik- te persigue para pedir ayuda.

Además de su trabajo visual y plástico, Ana Laura Aláez tiene una extensa trayectoria en la creación de espacios, en la docencia y en la escritura. Esta faceta última, le ha hecho poner en marcha un proyecto que fluctúa entre escritura y vídeo, con el título Cuando el estigma recae en creadoras contemporáneas, gracias a Ayudas Públicas para la Creación, Investigación y Producción de Proyectos Artísticos en Residencia 2025-2026, del Ministerio de Cultura.

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Publicado en: 7 de Junio de 2026
Cita:
metalocus, ELVIRA PARÍS FERNÁNDEZ
"Herencias inmateriales. Exhibición «Pabellón de escultura: refugio e intemperie» por Ana Laura Aláez" METALOCUS. Accedido el
<http://www.metalocus.es/es/noticias/herencias-inmateriales-exhibicion-pabellon-de-escultura-refugio-e-intemperie-por-ana-laura> ISSN 1139-6415
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