BB Arquitectes y Conxita Balcells Associats proponen dos grandes volúmenes para la estructura y planta del centro deportivo CEM Espronceda. Estos volúmenes, adosados a los edificios colindantes, albergan todos los núcleos de circulación vertical, vestuarios, servicios e instalaciones, creando espacios abiertos y flexibles para los pabellones deportivos centrales. El acceso al edificio se realiza desde el pórtico en la calle Espronceda, lo que favorece la permeabilidad y la flexibilidad de uso.
El sistema estructural, que se convierte en la imagen física definitoria del edificio, consta de vigas de hormigón armado pretensado, que optimizan la sección del volumen compacto que ocupa el interior de la manzana. Una cubierta vegetal, diseñada para retener agua, crea un espacio verde autogestionado y actúa como pulmón verde para todos los vecinos. La fachada es una piel multicapa que incorpora marcos de madera, vidrio y paneles textiles que la contextualizan en su entorno.

CEM Espronceda por BB Arquitectes + conxita balcells. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por BB Arquitectes + conxita balcells
El encaje urbano de la propuesta pretende resolver la volumetría definida en los estudios urbanísticos previos, que constituyen la pauta para organizar el futuro conjunto deportivo de la calle Espronceda, de manera que reúna las mejores condiciones de habitabilidad en cuanto a funcionalidad, carácter y ecoeficiencia.
La singularidad de este equipamiento deportivo viene dada por su ubicación, ya que se encuentra entre medianeras completando una manzana consolidada. En consecuencia, debe desarrollarse en altura, resolviendo la complejidad de los accesos, las circulaciones (deportistas y público) y las particularidades de cada uno de los deportes previstos.
Partiendo del concepto «entre medianeras», tanto la volumetría como la estructura y la planta del edificio se resuelven con dos grandes volúmenes entre medianeras, adosados a los edificios vecinos. Estos contienen todos los núcleos de comunicación vertical, vestuarios, servicios e instalaciones. De este modo, las salas deportivas centrales resultan espacios diáfanos, flexibles, con una iluminación y ventilación naturales óptimas.
Se presta especial atención a la solución de la Planta Baja, que finalmente es la que establece la relación del usuario con la ciudad. Accediendo desde el porche de la calle Espronceda, se ha priorizado la permeabilidad y la flexibilidad de usos, haciendo posible la simultaneidad de actos en un solo ámbito.
El pabellón polideportivo PAV3 y la sala de tiro con arco se ubican en la Planta -1, en un volumen compacto que ocupa el espacio interior de manzana. El sistema estructural, con vigas postesadas de hormigón armado, permite optimizar la sección, de tal manera que se genera menos excavación para alcanzar la altura reglamentaria de la pista. Por otro lado, también permite una cubierta vegetal retenedora de agua, que da lugar a un espacio verde autogestionable, un pulmón para todos los vecinos. Se disponen una serie de óculos que permiten el uso diurno de la pista, con iluminación suficiente sin consumo energético, así como la ventilación controlada del espacio.
Dadas las alturas máximas establecidas en el PGM y la densidad del programa de necesidades, las salas de Gimnasia Deportiva y Tenis de Mesa, las «plataformas» diáfanas entre los dos núcleos, solo eran posibles con una estructura postesada de hormigón armado, que también se convierte en la imagen material del edificio. El cerramiento de estos espacios es una piel multicapa, formada por diferentes elementos que permiten el paso controlado de la luz solar y la ventilación natural cruzada.
Se plantean unos bastidores de madera, con vidrio y paneles textiles, que se modulan y componen para contextualizar la fachada en el entorno, recreando de manera abstracta los sistemas compositivos y la escala del lugar.
El edificio pretende alcanzar un consumo casi nulo. Se concibe el edificio como un polo energético, maximizando la autoproducción y reduciendo, a partir de estrategias pasivas, la demanda y los consumos energéticos. Este balance, junto con la elección de materiales y la incorporación de vegetación en la cubierta del pabellón, nos acompañan a lograr un edificio saludable y sostenible.