El pabellón proyectado por OMA / Shohei Shigematsu mantiene una forma escalonada y elipsoidal creada para optimizar la organización interior del cultivo de hongos y funcionar como un anfiteatro circular que permite visualizar todo el proceso del cultivo. En su interior, la cúpula se divide en tres cámaras que rodean un espacio central: la sala de fructificación, la sala de incubación y la sala de almacenamiento.
La base del volumen se curva hacia adentro para minimizar el contacto del pabellón con el suelo, preservar al máximo el paisaje natural y permitir el desarrollo del guayacán nativo. En el espacio central, se abre un óculo hacia el cielo, y alrededor del perímetro inferior se generan aberturas adicionales para permitir el ingreso de iluminación natural. Por último, en la parte superior de los escalones se genera una plataforma y un portal con vistas hacia el océano.
En cuanto a la materialidad de la propuesta, la estructura de hormigón está compuesta de hormigón fratasado y vertido in situ, con arpillera estampada en el exterior y alto contenido de hierro. En cuanto a la apariencia del «Mushroom Pavilion», está previsto que debido a las condicionantes naturales del sitio, el pabellón se oxide y cambie con el tiempo.

Pabellón de hongos por OMA/Shohei Shigematsu. Fotografía por Rafael Gamo.
Descripción del proyecto por OMA / Shohei Shigematsu
El «Pabellón de hongos» ya está abierto en la Fundación Casa Wabi, uniéndose al campus de arte e instalaciones comunitarias fundado por el artista mexicano Bosco Sodi. El proyecto marca la primera obra construida de OMA en México. Ubicado en el extenso paisaje natural de 26 hectáreas de la fundación, entre las montañas y la costa oaxaqueña, el «Mushroom Pavilion» es un espacio para el cultivo de hongos que fomenta el intercambio entre la gastronomía, el arte, la naturaleza y las comunidades locales.
Transmitiendo su función simple pero importante, el pabellón tiene una forma básica y elipsoidal creada para optimizar la organización interior del cultivo de hongos. En su interior, la cúpula se divide en tres cámaras: sala de fructificación, sala de incubación y sala de almacenamiento, que rodean un espacio de reunión en el centro del pabellón. La mitad inferior del recipiente está escalonada, como un anfiteatro circular, para crear estantes para macetas de terracota para hongos, hechas a mano por artesanos locales. La forma escalonada y elíptica crea una experiencia visual panóptica, permitiendo visualizar el proceso de cultivo de hongos en su totalidad.
Un óculo abre el espacio central al cielo e ilumina el interior, similar a una cueva, mientras que aberturas adicionales alrededor del perímetro inferior permiten la ventilación natural. Una plataforma y un portal en la parte superior de los escalones ofrecen vistas, más allá de la maleza natural, hacia el océano. El volumen tridimensional se curva hacia adentro en su base para minimizar el contacto del pabellón con el suelo, preservando al máximo el paisaje natural y permitiendo el desarrollo del guayacán nativo.
La estructura de hormigón está compuesta de hormigón fratasado y vertido in situ, con arpillera estampada en el exterior para retener el agua del sitio, con alto contenido de hierro. Debido a los elementos naturales, el pabellón se oxidará y cambiará de apariencia con el tiempo.
«En colaboración con Bosco Sodi y la Fundación Casa Wabi, concebimos un pabellón para la función específica del cultivo de hongos, a la vez que ofrecía un espacio de encuentro. El resultado es una incubadora de alimentos y comunidad, con un espacio ideal para todo tipo de actividades para los residentes, los visitantes y la fundación. Como arquitecto japonés, fue especialmente significativo contribuir con un campus artístico inspirado en la filosofía y las tradiciones espaciales japonesas».
Shohei Shigematsu, socio de OMA