Con una superficie de 145 metros cuadrados, el espacio proyectado por Studio Jean Verville Architects, se organiza mediante un sistema modular compuesto por elementos móviles y componentes intercambiables que permiten configurar cientos de distribuciones distintas, con la posibilidad albergar exposiciones, conferencias, reuniones, talleres y diversos eventos culturales.
La estrategia constructiva prioriza la eficiencia material y la optimización de recursos mediante el empleo de un único revestimiento. Se utiliza un tablero de fibra de alta densidad perforado y prepintado en blanco, fabricado con madera 100 % reciclada o recuperadas.

EDLM-IDLM por Studio Jean Verville architects. Fotografía por Maxime Brouillet.
Descripción del proyecto por Studio Jean Verville Architects
EDML-IDLM, el primer proyecto de Studio Jean Verville architects - satellite —una sede recién establecida en las islas de la Magdalena—, propone un sistema arquitectónico adaptable y de funciones indefinidas. Este permite configurar el espacio para albergar ciclos de exposiciones, eventos, reuniones, lecturas, conferencias y talleres, apoyando así con flexibilidad iniciativas culturales y profesionales en todo el archipiélago. Caracterizado por su rigor geométrico y una simplicidad eficiente, el diseño emplea un sistema modular funcional y versátil —animado por la omnipresencia de tramas de puntos y líneas— para orquestar la reconfiguración escenográfica de los 145 metros cuadrados en cientos de tipologías de distribución adaptadas a usos específicos. Mediante un enfoque transdisciplinario y lúdico, que se nutre de múltiples referencias artísticas y atmósferas cinematográficas —desde Jacques Tati y Yayoi Kusama hasta Jean-Pierre Raynaud—, este experimento arquitectónico conforma un espacio liminal definido por un minimalismo audaz y sin complejos.
Al propiciar el entrecruzamiento y la dispersión de volúmenes escultóricos, los elementos móviles del sistema fragmentan, definen o liberan la entidad volumétrica; al mismo tiempo, se combinan con componentes intercambiables para estructurar el espacio en función de las necesidades de adaptabilidad de las actividades previstas. Guiada por un uso sensato de materiales y componentes —con el objetivo de maximizar recursos, regular las intervenciones constructivas y optimizar la relación coste-eficacia—, la elección recayó en un único material para revestir la totalidad del espacio. En consonancia con la versatilidad requerida por el proyecto, se optó por un tablero de fibra de alta densidad perforado y prepintado en blanco —un producto industrial económico fabricado con madera 100 % reciclada o recuperada—, lo que potencia la flexibilidad tanto para opciones de montaje en pared como de suspensión. El resultado es una propuesta arquitectónica que, gracias a su materialidad, presenta una composición óptica dinámica; esta juega con la difuminación perceptiva y la fragmentación del espacio, reafirmando así su polisemia.