Dionisio González desarrolla un recorrido expositivo estructurado en tres bloques temáticos. El primero aborda la historia minera asturiana mediante el documental «La revuelta y la nieve: Camus y la Cuenca Asturiana», que vincula el pensamiento de Albert Camus con episodios fundamentales de la minería y los conflictos sociales de Asturias, desde la Revolución de 1934 hasta el cierre del Pozu Santa Bárbara en 1995. El segundo bloque imagina, a través de maquetas, holografías y videoproyecciones, una arquitectura obrera alternativa inspirada en la lógica espacial de la mina.

Exposición «La revuelta y la nieve» por Dionisio González. Fotografía por De la Puente fotoespacio. Cortesía de LEV Festival.
La exposición de Dionisio González también explora posibles futuros para las cuencas mineras mediante una «suburbia eutópica», donde viviendas, calles y equipamientos extienden simbólicamente el universo subterráneo. Empleando materiales como pizarra, hormigón pigmentado y acero, la propuesta revisa la vivienda popular y cuestiona los modelos urbanos convencionales asociados a los territorios industriales.
El recorrido culmina con una instalación multipantalla que reflexiona sobre la dimensión física de la nube digital y la denominada «minería de datos». La obra proyecta la reconversión de galerías subterráneas abandonadas en infraestructuras tecnológicas destinadas al almacenamiento y procesamiento de información, así como en laboratorios digitales e invernaderos subterráneos.

Imagen de prototipo. Exposición «La revuelta y la nieve» por Dionisio González. Fotografía por Dionisio González.
En conjunto, «La revuelta y la nieve» de Dionisio González invita a pensar Asturias como un territorio capaz de transformar su legado industrial en una plataforma de futuro. La muestra plantea una transición donde memoria, innovación y paisaje subterráneo se entrelazan para cuestionar las nociones tradicionales de progreso y abrir nuevas formas de imaginar el porvenir desde las raíces mineras de la región.
«La minería y el carbón son nuestra identidad y debemos usar esa fuerza que forjó el carácter de la familia minera como un puente hacia el futuro que queremos. Memoria e innovación para conseguir una mirada digital desde nuestras raíces».
Nuria Ordóñez, concejala de Cultura.
