Para reactivar Corte Renèe, Bricolo Falsarella recupera los volúmenes vacíos de los edificios antiguos, enfatizando aún más el paso del tiempo en la construcción existente, como respuesta a una sociedad cada vez más alienada por los entornos urbanos estandarizados.
Las piedras, que antaño utilizaban los campesinos de estas tierras para construir sus casas, se combinan con hormigón armado y tierra local para construir una pequeña ampliación en continuidad con el paisaje. El proyecto recupera la esencia del lugar, la de sus atmósferas perdidas y la de la cultura material que todavía perdura en las antiguas estructuras, regenerando el paisaje rural de esta pequeña aldea.

Corte Renèe por Bricolo Falsarella. Fotografía por Pietro Savorelli.
Descripción del proyecto por Bricolo Falsarella
Un pueblo histórico, enclavado entre los viñedos del lago de Garda, ha sido restaurado, insuflando nueva vida a un patrimonio abandonado y creando espacios poéticos donde se establece un diálogo íntimo entre lo antiguo y lo nuevo.
La regeneración de los espacios rurales permite la reutilización de las numerosas casas de campo abandonadas que yacen en nuestros territorios, evitando así el consumo insostenible de tierras.
La restauración de este pequeño pueblo histórico no solo ha dado un nuevo uso a los volúmenes vacíos de los edificios antiguos, sino que, más importante aún, ha buscado responder a las necesidades de una sociedad cada vez más alienada por los entornos urbanos estandarizados. Se buscó recuperar la esencia humana de los espacios, las atmósferas y la cultura material, que aún perdura en las antiguas estructuras.
El proyecto se basa en dos acciones principales: la preservación de lo existente en su esencia poética y la cuidadosa integración de nuevos elementos funcionales, siguiendo 24 reglas de diseño recopiladas en un catálogo de acciones.