Como equipamiento público estratégico de gran valor, la intervención desarrollada por Mestres Wåge Arquitectes está concebida para dar servicio tanto al municipio como a la región, fomentando la colaboración, la innovación y la resiliencia local. Asimismo, el proyecto busca reducir la dependencia de los desplazamientos diarios hacia Barcelona mediante la generación de nuevas oportunidades de formación, empleo y desarrollo sostenible en Moià y su entorno.
Concebido como un Edificio de Emisiones Casi Nulas (NZEB), Can Comadran forma parte de las actuaciones impulsadas por el Plan Europeo Next Generation: a través de sus polivalentes espacios formativos, el proyecto se consolida como una infraestructura estratégica para impulsar el desarrollo local y regional, revitalizando el tejido urbano existente y favoreciendo una mayor autonomía económica del Municipio de Moià.

Equipamiento multifuncional de Can Comadran por Mestres Wåge Arquitectes. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Mestres Wåge Arquitectes
La rehabilitación integral de Can Comadran, proyecto cofinanciado por el programa Next Generation, tiene como objetivo preservar el patrimonio arquitectónico e industrial de Moià y transformarlo en un equipamiento público multifuncional al servicio de la ciudadanía, de las entidades locales y de su tejido empresarial. Se trata de una antigua fábrica textil construida en los años cincuenta por el ingeniero Antoni Forrellad Solà, que destaca por su estructura de cerchas metálicas de gran luz, que se conserva y se pone en valor.
El proyecto actúa sobre la planta principal del edificio, respetando su identidad industrial y potenciando tanto sus cualidades espaciales como la entrada de luz natural cenital. La intervención propone un edificio abierto y flexible, con una combinación de espacios diáfanos y cerrados, y una fuerte relación visual entre interior y exterior. La estructura metálica se hace visible tanto desde el interior como desde el porche exterior, reforzando el carácter patrimonial del conjunto.
Programa. Impacto social y territorial
Desde el punto de vista social y territorial, Can Comadran se concibe como un equipamiento estratégico para impulsar el desarrollo local y regional. El proyecto contribuye a revitalizar el entorno urbano consolidado y a reducir los desplazamientos diarios hacia Barcelona. El edificio alberga espacios de coworking vinculados a los sectores agrícola, ganadero y alimentario, talleres y salas polivalentes para usos formativos y sociales, así como un gran espacio principal destinado a exposiciones y/o conciertos.
Propuesta arquitectónica
Los elementos originales del conjunto —la fábrica, el edificio de la caldera y la valla— se mantienen, pero el recinto cerrado se hace permeable y se integra en el espacio público de Moià. En las fachadas sur y este se conservan los muros de piedra natural, manteniendo las ventanas circulares altas en el paramento. Dentro de la gramática arquitectónica del proyecto, se abren nuevas ventanas circulares hacia el entorno para conectar visualmente el interior con puntos de interés.
En el norte, al demoler la fachada original y convertir el último pórtico en espacio exterior, el edificio se comunica con la nueva plaza y se abre al municipio. La fachada oeste, que debía reforzarse para garantizar la estabilidad del conjunto, se dignifica y se acaba con ladrillo natural. Se utiliza el mismo material original, pero dispuesto con un nuevo aparejo —inclinado y vertical— inspirado en la pendiente de la cubierta.
La adecuación topográfica del espacio exterior elimina las barreras arquitectónicas, mientras que todos los espacios interiores son accesibles. El proyecto prioriza la sostenibilidad, la accesibilidad universal y la seguridad.
Eficiencia energética
Para mejorar el comportamiento térmico del edificio sin alterar su imagen exterior, el nuevo aislamiento se incorpora en el interior, integrado en las cubiertas, donde también funciona como absorbente acústico. Por las fachadas sur, oeste y este discurren las instalaciones técnicas y los conductos de ventilación con el fin de mantener libres las cerchas de acero y potenciar su ligereza visual. Se mejora el comportamiento térmico de los vidrios de los lucernarios y de las aberturas.
El edificio se proyecta como un NZEB (Edificio de Consumo Casi Nulo), con una cubierta fotovoltaica que garantiza la autosuficiencia energética y genera excedentes para otros equipamientos municipales.