La vivienda propuesta por Alventosa Morell + Pàmies Arquitectura se desarrolla en torno a una escalera de caracol, iluminada cenitalmente, que articula la circulación vertical. La planta baja funciona como un espacio de transición entre las dos calles que delimitan la parcela, con accesos al garaje y al paseo marítimo. En la primera planta se alojan las áreas de uso común: una cocina longitudinal que acompaña el recorrido y el comedor que se abre completamente al patio mediante un sistema de puertas plegables.
La segunda planta alberga la sala de estar, un dormitorio de invitados y un baño, que se organizan alrededor de un distribuidor de doble altura cenitalmente iluminado por lucernarios. En el nivel superior se ubican los dormitorios principales, conectados por una pasarela que balconea sobre el vacío central. Por último, el recorrido lo completa una terraza accesible con ducha exterior y amplias vistas al mar.
La materialidad del proyecto se caracteriza por una paleta sobria, en la que predominan las superficies blancas y los materiales de apariencia honesta. Esta combinación favorece que la luz natural atraviese la vivienda de fachada a fachada, convirtiéndose en el principal elemento articulador de la secuencia de espacios.

Casa PR21 por Alventosa Morell + Pàmies Arquitectura. Fotografía por José Hevia.
Descripción del proyecto por Alventosa Morell + Pàmies Arquitectura
Construida frente al mar sobre una estrecha parcela entre medianeras en Badalona, la Casa PR21 ocupa el ancho completo del solar y se desarrolla en cuatro niveles y una terraza accesible. Proyectada para una familia de tres personas, la casa organiza la vida cotidiana mediante una secuencia de espacios donde la estructura, la luz y los vacíos construyen la experiencia interior. La claridad de los materiales y las superficies blancas hacen que la luz natural atraviese la vivienda de fachada a fachada, convirtiéndose en el principal elemento articulador del proyecto.
La organización de la casa nace de su sistema estructural. En planta baja, una serie de pórticos de hormigón genera un espacio abierto sobre el que descansan los niveles superiores, construidos mediante muros portantes de ladrillo. Esta transición entre estructura puntual y estructura portante ordena la distribución de la vivienda y define una sucesión de ámbitos separados por planos que filtran la luz, enmarcan las vistas y definen el ritmo de la secuencia espacial. Los muros de ladrillo pintados de blanco amplifican la iluminación natural al reflejar la luz entre las distintas estancias.
La planta baja funciona como un espacio pasante que conecta las dos calles que delimitan la parcela. Un acceso da servicio al garaje, mientras que el gran portón de madera orientado hacia el paseo marítimo abre la vivienda directamente al frente costero. La doble altura de este vestíbulo recibe luz cenital desde la planta superior e ilumina la escalera de caracol que articula el recorrido vertical de este primer tramo.
La primera planta reúne los espacios de uso compartido. La cocina, realizada en madera y acero inoxidable, se despliega a lo largo de la medianera, transformando el corredor en un espacio doméstico activo. Al final del recorrido, el espacio se ensancha para alojar el comedor, que se abre completamente al patio mediante puertas plegables, extendiendo la vida cotidiana hacia el exterior.
En la segunda planta se sitúan la sala de estar, un dormitorio de invitados y un baño completo. Entre ambos espacios, el recibidor que da acceso a ambos tramos de la escalera, posee una doble altura iluminada cenitalmente por los lucernarios de la cubierta. Las habitaciones ubicadas a ambos extremos se abren al exterior mediante grandes ventanales.
La tercera planta alberga los dormitorios principales, conectados por una pasarela que balconea sobre la doble altura. Una mayor altura libre dota a estas estancias de una espacialidad más generosa y luminosa. Sobre ellas, la terraza accesible incorpora una ducha exterior y se abre a amplias vistas sobre el mar.
La estrategia bioclimática de la casa se basa en estudios de confort térmico realizados por la Societat Orgànica. De esta manera, decidimos aumentar la inercia térmica a través de la cerámica utilizada en sus muros y la circulación de aire constante para reducir costes de refrigeración en verano. El aire caliente de la vivienda va subiendo por los espacios en doble altura y escaleras hasta la última planta, donde finalmente es expulsado por los lucernarios. En invierno, la inercia térmica y grandes ventanales permiten una incidencia solar mayor con poca pérdida de temperatura.