Para «Staatliche Realschule Kemnath», ALN y Gutiérrez-delaFuente plantean un edificio topográfico organizado en torno a esta infraestructura natural. La escuela y el pabellón deportivo se conectan mediante un zócalo común inspirado en las llanuras aluviales y los hábitats existentes, convirtiendo el conjunto en una extensión del paisaje y reforzando su continuidad ecológica.
El edificio escolar, de tres plantas, organiza las aulas alrededor de un atrio central siguiendo el concepto pedagógico de «Escuela en Movimiento». Los espacios comunes funcionan como lugares dinámicos de encuentro y circulación, mientras que la organización compacta reduce los recorridos entre aulas y favorece la interacción entre las distintas unidades docentes.

Más que una escuela. «Staatliche Realschule Kemnath» por ALN + Gutiérrez-delaFuente.
Descripción del proyecto por ALN + Gutiérrez-delaFuente
Un edificio topográfico como interfaz con la ciudad
El proyecto en Kemnath aborda una tarea compleja y multidimensional en la intersección entre urbanismo, paisaje y arquitectura. En el centro de la propuesta se encuentra un nuevo instituto de educación secundaria para 850 estudiantes, que constituye la pieza principal de un nuevo desarrollo urbano destinado a definir la futura puerta de entrada noroccidental de la ciudad. El conjunto se completa con instalaciones deportivas y con la integración paisajística del arroyo Flötzbach. La propuesta explora el papel de un campus educativo organizado en torno a una infraestructura natural verde-azul como nueva puerta urbana.
El edificio escolar se adapta a la topografía para conectar sus dos volúmenes principales —el colegio y el pabellón deportivo—, visibles desde Berndorfer Straße, la principal vía de tráfico, mediante un elemento unificador: el zócalo. Juntos conforman un patio escolar orientado hacia el Flötzbach, concebido para transformarse en un jardín continuo de campus para el colegio y las instalaciones existentes adyacentes. La integración del edificio en el paisaje aporta un importante valor ecológico y social, al facilitar el acceso a la naturaleza a todos los ciudadanos. El diseño toma como referencia las llanuras de inundación del río y los hábitats existentes. De este modo, la escuela trasciende su condición de edificio educativo para convertirse en un componente ecológico capaz de dar continuidad al paisaje.
Gracias a su cuidadosa implantación sobre la topografía en pendiente, el edificio escolar y el pabellón deportivo triple mantienen la escala del entorno. Desde el suroeste, únicamente son visibles dos de las tres plantas del edificio escolar; el pabellón deportivo también emerge discretamente, definido por una banda continua de luz.
Al aproximarse desde el suroeste, la cubierta verde accesible del volumen de conexión fusiona escuela y paisaje. Este espacio funciona como lugar de encuentro y mirador y, mediante una escalera de caracol, conecta la cubierta con el patio escolar parcialmente cubierto. A nivel de suelo, una logia continua, articulada mediante un «bosque de columnas», genera una transición fluida entre el espacio interior y el paisaje.
Una escenografía mágica para una «escuela en movimiento» («Bewegte Schule»): un retranqueo en la fachada del edificio escolar conduce, al noreste, hacia el acceso principal, desde donde se llega al vestíbulo. Desde allí se alcanza el corazón de la escuela: un luminoso atrio que se desarrolla a lo largo de las tres plantas y se articula mediante una gran escalera-asiento. Este espacio funciona como lugar para eventos y como núcleo central de comunicación e intercambio.
Las aulas del edificio de tres plantas se organizan alrededor de este espacio central de comunicación. Esta configuración responde al concepto pedagógico específico del instituto de Kemnath: la «escuela en movimiento». No son los profesores quienes cambian de aula, sino los estudiantes quienes se desplazan entre clases. Los pasillos, más anchos de lo habitual, se convierten en un espacio secundario de movimiento que fomenta la interacción entre las clases y, al mismo tiempo, ofrece zonas de retiro. La compacidad del edificio garantiza recorridos cortos. Junto con un patio interior adicional, el atrio introduce luz natural en la zona central de la planta alargada y facilita una orientación clara dentro del edificio.
El sistema de señalética de la escuela, basado en un único color e inspirado en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972, establece un recorrido continuo y fluido, reforzado visualmente por las esquinas redondeadas que acentúan la idea de movimiento. Las marcas de las pistas deportivas de los campos polivalentes se extienden por toda la escuela, atravesando el edificio como pistas de atletismo interiores: la «escuela en movimiento» (Bewegte Schule).
Biodiversidad en un campus azul-verde
El centro y principal espacio articulador de las zonas exteriores es el amplio y versátil patio escolar. Al situar el nuevo edificio junto al límite de la calle, el patio se abre hacia el sureste y queda definido de manera natural por el cauce meandriforme del Flötzbach. Su proximidad a instituciones educativas vecinas, como la escuela primaria y el centro de educación secundaria, permite que el patio evolucione hacia un jardín de campus compartido que, fuera del horario escolar, puede funcionar también como parque público.
El patio escolar se estructura en diferentes zonas: áreas pavimentadas, espacios deportivos y de actividad, un huerto escolar y un aula exterior, que se prolongan hasta el paisaje natural del Flötzbach mediante espacios destinados al descanso y al recogimiento. Al norte del edificio escolar, un nuevo campo deportivo de césped amplía las instalaciones deportivas existentes.
Una de las características distintivas del proyecto es la influencia del Flötzbach en el diseño de los espacios exteriores. El arroyo, que serpentea por el límite oriental del solar y está parcialmente catalogado como biotopo, inunda algunas zonas del patio durante los periodos de crecida. La flora y la fauna del Flötzbach forman parte integral del patio escolar. Como pulmón verde, proporciona hábitat para plantas, insectos y aves, pero también para estudiantes, profesores, vecinos y visitantes, al tiempo que permite que el arroyo disponga del espacio necesario para expandirse durante los episodios de inundación.