Entendida como una extensión necesaria del espacio doméstico, la pequeña plaza comunitaria propuesta por AYRe busca estimular el vínculo y la cohesión social entre la diversidad de usuarios. Estos espacios, destinados a la interacción vecinal, se complementan a partir de la incorporación de vegetación, dando como resultado una propuesta de bajas emisiones de CO₂.
En el interior de las viviendas, las terrazas se configuran como un primer filtro de relación con la ciudad, estableciendo una adecuada transición entre lo público y lo privado. Cada una de las unidades prescinde de pasillos, garantizando el máximo aprovechamiento de la superficie en planta y permitiendo responder a las cambiantes necesidades domésticas contemporáneas.

59 viviendas colaborativas de alquiler social por AYRe. Fotografía por Gabriel Gallegos Alonso.
Descripción del proyecto por AYRe
Se plantea un proyecto de vivienda colectiva con una gran importancia a los espacios comunes y de interacción social, tanto interiores como exteriores. Para ello se crea un acceso común y único en planta baja para todos los portales y resto de viviendas en planta baja.
Este acceso común se situará en la calle Jardines de Sabatini. Será un pasaje exterior donde se ubicará el aparcamiento de bicicletas. A partir de aquí se establece un recorrido exterior que accede a los tres portales y las viviendas en planta baja, por un lado, y una promenade también exterior que va comunicando todas las zonas exteriores y ajardinadas del edificio en las distintas alturas, desde la planta baja a la cubierta, así como las zonas comunes de coworking.
Este espacio vecinal abierto actúa como una pequeña plaza para la comunidad, facilitando la conexión social entre los vecinos y conformando además un espacio seguro desde la perspectiva de género. Considerado como una prolongación necesaria del espacio doméstico, se ha primado la calidad de este espacio cerrado, abierto y/o ajardinado sobre otras consideraciones meramente funcionales.
Se considera prioritario, no solo la dotación de espacios exteriores, sino que estos no solo se circunscriban a la cubierta y a la planta baja, sino al resto de plantas del edificio, enriqueciendo espacial y funcionalmente la propuesta mediante la diversidad de formas que permiten su uso.
Se ha procurado que todo este espacio vecinal de interacción social tenga la suficiente vegetación en relación al espacio construido en comparación con la huella de carbono. De esta forma garantizamos la reducción de las emisiones de CO2.
Se introduce además un elemento en las viviendas de gran importancia en su definición funcional: las terrazas. Estas se configuran como un primer filtro de relación con la ciudad, entre lo público y lo privado, que actuará como colchón térmico y funcional de la vivienda. Estas terrazas tendrán doble altura y permitirán la instalación de vegetación de un cierto porte, de altura superior a 4m.
Las viviendas buscan un modelo abierto que elimina pasillos para garantizar el máximo aprovechamiento en planta, un espacio abierto y flexible que permite diferentes adaptaciones funcionales en función de los usos posibles.