La pronunciada pendiente del solar organiza el proyecto ideado por DUNAR Arquitectos y Felipe Retuerto mediante tres plataformas interconectadas que resuelven el desnivel existente. En el nivel superior, una plaza ajardinada funciona como cubierta habitable del edificio; el nivel intermedio alberga las principales dependencias del centro juvenil, vinculadas directamente a una segunda plaza mediante grandes cerramientos practicables que permiten extender las actividades al exterior, mientras que el aparcamiento se sitúa en el nivel inferior.
El programa interior combina espacios de funcionamiento independiente con áreas flexibles que, gracias a tabiques móviles, pueden unirse para ampliar las posibilidades de uso y extender los aproximadamente 870 m² interiores hasta un complejo de cerca de 3.000 m².
La materialidad refuerza la continuidad entre arquitectura y paisaje mediante plataformas de hormigón armado texturizado, cubiertas verdes, jardines verticales y amplias superficies acristaladas. Una envolvente de chapa ondulada microperforada protege los cerramientos de vidrio, regulando la incidencia solar, la privacidad y la seguridad sin perder permeabilidad visual.

Casa de la juventud por DUNAR arquitectos + Felipe Retuerto. Fotografía por RN Fotógrafos.
Descripción del proyecto por DUNAR Arquitectos y Felipe Retuerto
El centro histórico de Alcalá de Guadaíra se caracteriza por un tejido urbano denso y compacto, con un número limitado de espacios abiertos aptos para la vida colectiva. En este contexto, la transformación del solar que antes ocupaba el mercado municipal representó una oportunidad que iba más allá de la construcción de un nuevo edificio público: abrir la manzana y crear un nuevo espacio público en el corazón de la ciudad.
El Centro Juvenil se concibe como un lugar abierto, accesible y permeable, capaz de conectar los diferentes niveles de su entorno. El edificio y las plazas conforman una única estructura espacial en la que la arquitectura extiende el ámbito urbano hacia el solar y transforma la cubierta en una superficie pública ajardinada y habitable.
La pronunciada pendiente del solar se convierte en el principal instrumento de diseño del proyecto. El desnivel entre sus límites se resuelve mediante tres plataformas interconectadas que integran la plaza superior, las instalaciones juveniles, la plaza inferior y el aparcamiento en una secuencia continua.
En el nivel superior, una plaza ajardinada funciona también como cubierta del edificio. Esta estrategia permite que la construcción se integre parcialmente bajo el espacio público, preservando las conexiones visuales con la ciudad y evitando la aparición de una nueva barrera en el tejido urbano.
Los espacios principales del Centro Juvenil se ubican en el nivel intermedio y están conectados directamente a una segunda plaza. Grandes cerramientos acristalados practicables permiten que las actividades interiores se extiendan al exterior y que el edificio se adapte a diferentes usos y condiciones climáticas. El aparcamiento se sitúa en el nivel inferior, reduciendo la presencia visual de los vehículos y evitando interferencias con las rutas peatonales.
Rampas ajardinadas, escaleras y ascensores conectan los diferentes niveles. Más que simples elementos de circulación, forman parte del propio espacio público: las rutas se cruzan, se ensanchan y generan áreas de encuentro y ocupación informal.
El programa interior distingue entre áreas que requieren un funcionamiento cerrado y aquellas destinadas a usos abiertos y flexibles. La sala multiusos y las salas de música, teatro y actividades pueden funcionar de forma independiente o combinarse mediante tabiques móviles. Su conexión con la plaza permite que los aproximadamente 870 m² de espacio interior se expandan hasta convertirse en un complejo de casi 3000 m² dedicado a actividades culturales, educativas y sociales.
Plataformas de hormigón armado texturizado, cubiertas verdes, jardines verticales y grandes superficies acristaladas refuerzan la continuidad entre arquitectura y paisaje. Una envolvente de chapa ondulada microperforada protege los cerramientos acristalados y regula la luz, la privacidad y la seguridad sin comprometer la permeabilidad visual.
Más que un volumen cerrado, el Centro Juvenil se concibe como una infraestructura urbana accesible: una arquitectura abierta y adaptable que amplía el espacio público, conecta niveles previamente separados y proporciona a los jóvenes un lugar visible desde el cual participar en la vida de la ciudad.