Para la casa en «O Lar Familiar», José Pedro Lima realizó sutiles ajustes que mejoran la funcionalidad y dan respuesta a las necesidades domésticas del nuevo programa. El baño se trasladó al vestíbulo y la planta superior se reorganizó, pasando de cuatro dormitorios a tres, que incorpora una suite con vestíbulo y baños privados. Se recuperó la permeabilidad del jardín, definido por una sencilla terraza y un sendero de piedra.
El proyecto presta especial atención a la reutilización, conservación y restauración de los materiales y sistemas constructivos originales (suelos de madera, umbrales y alféizares de mármol y carpintería a medida), reforzando el carácter tectónico de la casa a la vez que incorpora intervenciones sutiles y precisas (mármol en la cocina y los baños, muebles de madera nuevos y fijos), estableciendo un diálogo sereno entre el pasado y el presente.
Casa en «O Lar Familiar» por José Pedro Lima. Fotografía por José Campos.
Descripción del proyecto por José Pedro Lima
El proyecto se centra en la rehabilitación de una vivienda unifamiliar dentro del complejo residencial «O Lar Familiar» en Oporto, proyectado originalmente en 1950 por el arquitecto Mário Bonito. La intervención buscó preservar la integridad arquitectónica del diseño original, adaptando la vivienda a las necesidades de la vida contemporánea.
La vivienda se mantuvo prácticamente inalterada a lo largo del tiempo, conservando su organización espacial original y muchos de sus elementos distintivos. Esta condición permitió una cuidadosa recuperación de su claridad espacial y riqueza formal. Elementos originales —como suelos de madera, umbrales y alféizares de mármol, así como carpintería a medida— se conservaron y restauraron como componentes centrales del proyecto.
La intervención fue intencionadamente discreta. Se realizaron ajustes para mejorar la funcionalidad: el baño de la planta baja se trasladó al pasillo de entrada y la planta superior se reorganizó, pasando de cuatro dormitorios a tres, incorporando una suite con vestíbulo y baño privados. Estos cambios responden a las necesidades domésticas contemporáneas, manteniendo la lógica del plano original.
La ampliación del ático, añadida en la década de 1960, se conservó para garantizar la continuidad del programa. En otras zonas, el proyecto hizo hincapié en la reutilización de materiales y sistemas constructivos originales, reforzando el carácter tectónico de la casa.
Las nuevas incorporaciones se concibieron como intervenciones sutiles y precisas. La introducción de mármol de Lioz en la cocina y los baños, junto con el nuevo mobiliario fijo de madera, establece un diálogo sereno entre pasado y presente. En el exterior, se eliminó un anexo posterior para recuperar la permeabilidad al jardín, donde una sencilla terraza y un sendero de piedra redefinen el espacio exterior.
El proyecto buscó un equilibrio cuidadoso entre conservación y transformación, donde la vida contemporánea se integra mediante gestos arquitectónicos sobrios y deliberados, asegurando la continuidad de la identidad original de la casa.