Constituyendo la entrada al barrio de Belvédère, It´s Architecture ha proyectado Mokuzai, un edificio innovador desde el punto de vista medioambiental, gracias a su estructura mixta de madera y hormigón, a su proceso de construcción modular, y a su sistema de relaciones articuladas con la ciudad y el paisaje.
Su cubierta, visible desde los edificios colindantes, se convierte de esta manera en una quinta fachada, explicando las decisiones tomadas por los arquitectos para aterrazarla mediante la implantación de zonas ajardinadas, creando continuidad visual entre la ciudad y paisaje.
El edificio reinterpreta los materiales de piedra de esta ciudad y los realza mediante un delicado trabajo en los elementos decorativos verticales. Las pilastras de la fachada varían en forma y dimensión: son más grandes en la planta baja y se van estrechando gradualmente en las plantas superiores.

Mokuzai por It's Architecture. Fotografía por Agnès Clotis.
Aunque lo arquitectos concentraron su investigación en la fachada portante de hormigón, el nivel de detalle, la decoración y la variación formal de las pilastras, las cornisas y el antepecho no habrían sido posibles sin el desarrollo de la prefabricación, que permitió, entre otras cosas, la considerable reducción de los plazos de construcción de las fachadas, particularmente complejas en el caso de Mokuzai debido a su articulación volumétrica.
Repensando los espacios de trabajo según los principios de la ecología emocional
El sustantivo Mokuzai —madera en japonés— se refiere no solo al material, sino también a una cultura constructiva en la que la presencia de la naturaleza es una condición esencial para el bienestar de sus habitantes, de acuerdo con los principios del diseño biofílico que guiaron el proyecto.

Mokuzai por It's Architecture. Fotografía por Agnès Clotis.
Desde el punto de vista funcional, el edificio alberga en la planta baja una serie de servicios relacionados con la atención médica de los miembros del fondo MSA: consultorios médicos y espacios acogedores para la convivencia. Las funciones médicas se organizan en torno a un amplio vestíbulo de doble altura, con claras separaciones y áreas que pueden semiprivatizarse gracias a un sistema de paneles translúcidos.
El vestíbulo, que fue diseñado como espacio público crea un juego de vistas entre los dos primeros niveles gracias a las superficies acristaladas. El revestimiento de madera aporta calidez permitiendo al vestíbulo funcionar como un espacio acogedor para la interacción y la convivencia.

Mokuzai por It's Architecture. Fotografía por Agnès Clotis.
Los demás niveles del edificio albergan las oficinas de los empleados de la MSA. Al igual que en las dos primeras plantas, las oficinas de Mokuzai están diseñadas como espacios para compartir e interactuar socialmente gracias a la presencia de logias y terrazas ajardinadas en cada nivel. La vegetación no tiene solo función decorativa, sino que constituye una presencia fundamental, posible gracias a un sistema de jardineras de más de un metro de profundidad con grandes árboles.
La relación entre interior y exterior es uno de los principios organizativos de los espacios, y la conexión con la ciudad y la vegetación a todas las escalas es muy significativa. Gracias a su articulación volumétrica y a las alturas alcanzadas, el edificio ofrece a todas las áreas de trabajo vistas únicas y novedosas de la región de Burdeos. La vegetación, también seleccionada por su valor ecológico, convierte cada terraza en un fragmento de hábitat urbano y una contribución material a la biodiversidad de la ciudad.