El proyecto de Arktelier Arquitectos cuenta con una superficie aproximada de 410 m², desplegada como un abanico triangular articulado mediante sucesivos pliegues. Estos generan pendientes a dos aguas que dinamizan su perfil y facilitan la evacuación de la lluvia. El punto más bajo se sitúa a unos cuatro metros de altura, con una diferencia de 1,70 metros respecto al más alto, y con pilares en V que reducen el número de apoyos y liberan el espacio inferior.
El sistema constructivo combina perfiles normalizados de acero y pilares metálicos apoyados sobre zapatas aisladas de hormigón armado. Por otro lado, el cerramiento superior se resuelve con paneles de policarbonato translúcido, fijados mediante un sistema de perfiles de aluminio que permite filtrar la luz natural hacia el área protegida.

Cubierta para parque infantil en Hernani por Arktelier. Fotografía por Aitor Estevez Olaizola.
Descripción del proyecto por Arktelier Arquitectos
La intervención propuesta en la Plaza Olaeta nace con una intención sencilla y profunda: proteger el juego. En este rincón triangular del tejido urbano, donde el caucho verdoso acoge cada día las pisadas inquietas de los más pequeños, se plantea la construcción de una cubierta ligera que permita disfrutar del espacio durante todo el año, sin que la lluvia o el sol intenso interrumpan la vida que allí se despliega.
1. El lugar
La parcela, de geometría triangular, acoge actualmente una zona de juegos infantiles sobre un pavimento de caucho. Su condición abierta, expuesta y vulnerable a la climatología, convierte la plaza en un espacio de uso discontinuo. La nueva cubierta pretende ampliar las posibilidades de este ámbito público, ofreciendo un refugio amable que no limite la libertad del juego, sino que la acompañe.
2. La idea
La propuesta se concibe como una superficie plegada, una pieza ligera que parece haber descendido suavemente del aire, como un avión de papel o un ala delta que se posa con delicadeza sobre la plaza. Esta metáfora guía la geometría del proyecto: una cubierta que no se impone, sino que flota, sostenida por una serie mínima de pilares metálicos en forma de «V». Su presencia es firme pero discreta, permitiendo que el espacio bajo ella permanezca completamente libre, sin interferir en los juegos existentes.
3. Geometría y dimensiones
La cubierta, de aproximadamente 410 m², se despliega como un abanico triangular cuyos laterales alcanzan los 23,30 metros, mientras que los lados perpendiculares miden 8,30 metros en su cara Este y 26,50 metros en la Oeste. La superficie se articula mediante pliegues sucesivos, generando una serie de pendientes a dos aguas que otorgan dinamismo al perfil y facilitan la evacuación del agua de lluvia. El punto bajo se sitúa en torno a los 4,00 metros de altura, y la diferencia entre el punto alto y el punto bajo alcanza 1,70 metros, creando una silueta vibrante que dialoga con el cielo.
4. Sistema estructural
La estructura se resuelve mediante perfilería estándar de acero, apoyada sobre pilares metálicos en forma de «V». Esta elección permite reducir el número de apoyos y liberar el espacio inferior, manteniendo la esencia abierta de la plaza. Los pilares se cimentan sobre zapatas aisladas de hormigón armado, garantizando estabilidad y durabilidad sin alterar significativamente el entorno existente.
5. Materialidad y acabados
La cubierta se completa con paneles translúcidos de policarbonato, fijados mediante un sistema de perfiles de acristalamiento en aluminio. Esta solución permite que la luz natural atraviese la superficie, generando un ambiente luminoso y protegido, donde la sombra no es oscuridad sino claridad tamizada. La recogida de aguas se resuelve mediante canalones de chapa prelacada y bajantes de acero, integrados discretamente en la geometría del conjunto.
6. Espíritu de la intervención
La actuación se concibe como un gesto mínimo con un impacto máximo: una pieza ligera que mejora el confort, amplía el uso cotidiano de la plaza y acompaña la vida pública sin imponerse sobre ella. La cubierta no pretende ser protagonista; su papel es el de un ala protectora, una presencia amable que transforma el espacio sin romper su esencia. En su pliegue, en su transparencia y en su ligereza, la arquitectura se convierte en un pequeño poema urbano: una estructura que protege sin encerrar, que cubre sin ocultar, que acompaña sin dominar, integrando estructura, geometría y funcionalidad en un único gesto arquitectónico.