Para el Pabellón Cempasúchil, COLAR Colectivo de Arquitectura plantea que la identidad de un objeto no está determinada por su condición material, sino por la intención con la que se utiliza. Los fardos de paja se convierten en asientos, construyendo el orden espacial para la ocupación colectiva, que, tras su desmontaje, recuperan su función agrícola.
La estructura ligera y autoportante está construida íntegramente con varillas de acero corrugado, que sostienen seis módulos de lona textil que definen la geometría del pabellón, permitiendo una relación abierta y permeable entre el interior y el entorno circundante, ofreciendo sombra y refugio en una relación reversible con su contexto.

Pabellón Cempasúchil por COLAR Colectivo de Arquitectura. Fotografía por Edgar García.
Descripción del proyecto por COLAR Colectivo de Arquitectura
El pabellón surge de la necesidad de crear una estructura temporal capaz de proporcionar sombra y refugio durante un periodo de cuatro días. Concebido como un lugar de encuentro, se organiza alrededor de una única mesa compartida, donde distintos grupos de personas se reúnen a lo largo del día, fomentando encuentros informales y una ocupación colectiva. Más allá de sus requerimientos funcionales, el proyecto explora la arquitectura como un acto temporal de organización espacial.
Situado en un potrero rural, el proyecto toma como punto de partida directo su entorno. Las pacas de paja, utilizadas habitualmente como alimento para los caballos y yeguas que habitan el lugar, se convierten en el fundamento conceptual del pabellón. El proyecto plantea que la identidad de un objeto no está determinada por su condición material, sino por la intención con la que se utiliza. Dispuestas alrededor de una mesa compartida, las pacas de paja dejan temporalmente de ser alimento y se convierten en asientos, construyendo el orden espacial que hace posible la ocupación colectiva. Con el desmontaje del pabellón, abandonan este papel arquitectónico y recuperan su función agrícola. La arquitectura efímera, por lo tanto, no reside en el objeto en sí, sino en el acto intencional que redefine su condición a través del espacio y el uso.
Una estructura ligera y autoportante, construida íntegramente con varilla de acero corrugada de 3/8 de pulgada, se extiende por encima de las pacas de paja y sostiene seis módulos de lona textil. Simplemente colocada sobre la estructura, la tela define la geometría del pabellón al tiempo que mantiene una relación abierta y permeable entre el interior y el paisaje circundante.
El espacio resultante ofrece sombra durante el día y se transforma por la noche en un refugio suavemente iluminado. En lugar de imponerse sobre el sitio, el pabellón establece una relación reversible con su contexto, en la que elementos agrícolas familiares son reorganizados temporalmente para producir arquitectura antes de regresar discretamente a su función cotidiana.