La planta baja desarrollada por Araiz Floristán Arquitectos se presenta como una amplia y diáfana sala capaz de dividirse en dos partes mediante el accionamiento de un tabique móvil, posibilitando la flexibilidad de usos. Mientras tanto, el sótano, de igual superficie, concentra espacio para almacenaje y soporte para las instalaciones. Por último, la el primer nivel se resuelve como un único espacio desde donde apreciar el paisaje circundante.
Hacia el exterior, el lenguaje adoptado vincula al edificio con el ritmo, las proporciones y los materiales empleados por los edificios vecinos. Puertas adentro, la paleta elegida se compone principalmente por colores claros, acristalamientos, cerámica y madera, dando como resultado una imagen serena de acabados simples y de líneas precisas.

Edificio polivalente por Araiz Floristán Arquitectos. Fotografía por Ondarraitz.
Descripción del proyecto por Araiz Floristán Arquitectos
El edificio se sitúa en una parcela en pendiente al borde del núcleo urbano de Tajonar, en el Valle de Aranguren (Navarra), abierta al sur, hacia la sierra que da nombre a la localidad.
El encargo —un contenedor flexible para usos culturales y vecinales— se resuelve mediante un basamento pétreo sobre el que se levanta una estructura ligera de madera.
La planta baja se concibe como un zócalo de mampostería de piedra natural de la zona, que absorbe los desniveles del terreno. Alberga una sala divisible en dos partes mediante un tabique móvil, además del núcleo lineal de comunicaciones y aseos, relegado a la cara norte para liberar las orientaciones más soleadas. Bajo rasante, un sótano de igual superficie concentra almacén e instalaciones.
En contraste con la solidez del basamento, el volumen superior de madera permite un alto grado de acristalamiento que establece una relación continua entre interior y exterior. La planta primera se resuelve como un único espacio, diáfano, asomado al paisaje. La cubierta a cuatro aguas, rematada en teja cerámica, modera el impacto sobre la edificación residencial vecina.
En las fachadas, el ritmo de montantes de madera y la seriación de huecos ordenan el conjunto. La proporción de los vanos y la combinación de materiales, piedra y madera, vinculan el edificio con las construcciones tradicionales del entorno.
En el interior, la madera estructural queda a la vista, en diálogo con paramentos claros, pavimentos de cerámica y madera, y tabiquería acristalada que preserva la transparencia entre estancias.