Para Casa Eva, S-AR ha creado un espacio donde el aire y la luz fluyen libremente por cada planta, y donde diversos elementos geométricos habitan tanto el interior como el exterior: escaleras, piscinas, sombrillas, cocinas, áreas de almacenamiento y marcos que realzan las mejores vistas.
El volumen del edificio está definido por una estructura reticular perimetral de columnas, vigas y losas de hormigón armado, parte integral de la arquitectura misma. Como cerramiento, barandillas ligeras y celosías translúcidas brindan privacidad a las habitaciones.

Casa Eva por S-AR. Fotografía por César Belio C B S T D.
Descripción del proyecto por S-AR
El proyecto es un edificio de 3 pisos con 1 departamento por planta, en el que las áreas sociales abiertas -que prácticamente funcionan como terrazas cubiertas- son los espacios protagonistas.
Cada piso tiene una relación particular con su entorno (inmediato o lejano), ya que al estar el edificio en una cañada, los departamentos se relacionan tanto con la exuberante vegetación media y baja cercana como con el paisaje de montañas, copas de árboles y el mar un poco más lejano.
Columnas, vigas y losas de concreto armado (hechos en sitio) componen una estructura reticular y perimetral de 12x15 m de planta que confina el volumen virtual del edificio, donde la estructura es casi ya la arquitectura misma, pues en el edificio no hay más cerramientos que ligeros barandales y “cajas de madera” formadas de celosías traslúcidas que dan cierta privacidad a las habitaciones.
Las columnas de la estructura están a cada 3 m, con 2.85 m de altura libre en general y 4.05 m en la parte con mayor altura de la planta baja, que tiene un cambio de nivel aprovechando la pendiente natural del terreno.
Cada uno de los departamentos tiene 180 m² de área y cuenta con 2 habitaciones, servicios y áreas sociales, cada una con su propia pileta para refrescarse.
El espacio, el aire y la luz fluyen casi libres y continuamente por cada piso. Volúmenes independientes de las losas —o que las atraviesan de un departamento a otro— enfatizan esta sensación de continuidad y fluidez espacial.
Cambios de niveles y volúmenes interiores que contienen servicios «habitan» los espacios organizando las distribuciones y experiencias distintas de cada departamento —y también a veces— ayudando a la estructura con las cargas de las losas en puntos críticos.
Como si se tratara de una especie de juego espacial donde la estructura reticular es el tablero, diversos elementos geométricos la habitan tanto por dentro como por fuera —formando escaleras, piletas, parasoles, cocinas, bodegas o marcos para controlar o sugerir las mejores vistas- generando una nueva lectura de un antiguo lenguaje elemental de la arquitectura, abriendo así también un juego interno de gran variedad y posibilidades de circulación a través del edificio.
Por último, una gran palapa corona el edificio, mimetizándolo con las construcciones aledañas de playa y entablando un diálogo con los sistemas constructivos locales y su profundo entendimiento del clima, los materiales y la mano de obra de la región.