StudioAC organizó el programa expandiendo la planta inferior, lo que facilita una mayor altura y amplitud, crea un escenario tipo loft y facilita la exposición de las obras de arte. El resto del espacio se concentra en dos plantas, alineadas a fachada y con menor profundidad, donde se concentra el programa de vivienda.
La envolvente del edificio utiliza un ladrillo claro, generando un interesante juego de luces, sombras y aperturas al exterior, creando un contexto arquitectónico sereno y a la vez monumental. La estructura se resuelve con vigas de madera laminada vistas, cuya singularidad las convierte en un excelente marco arquitectónico para la vida cotidiana, el arte y las reuniones.

Residencia Casa Loma de StudioAC. Fotografía de Felix Michaud.
Descripción del proyecto por StudioAC
Ubicada en un terreno colindante con los históricos establos de Casa Loma, esta residencia en Toronto se concibe como una galería para vivir y exponer arte. La casa se organiza en torno a un patio escultórico y un espacio habitable que funciona como pabellón en la parte trasera de la propiedad, permitiendo que la luz natural penetre profundamente en el interior y estableciendo una fuerte conexión visual con el jardín.
Las plantas superiores se distribuyen de manera eficiente para liberar las áreas principales de la planta baja, permitiendo que el volumen trasero se expanda en altura y amplitud. Un diafragma de vigas de madera laminada a la vista abarca la planta principal, otorgando al interior un carácter tipo loft y reforzando la atmósfera de galería de la casa. La estructura se convierte tanto en un marco arquitectónico como en un telón de fondo para la vida cotidiana, el arte y las reuniones.
Unas muescas espejadas talladas en la masa del edificio crean una cochera al este y un patio de esculturas al oeste. El jardín de esculturas está delimitado por un cerramiento de ladrillo independiente que se percibe como el vestigio de una habitación interior: un espacio exterior que conserva las cualidades espaciales de la arquitectura. Esta superficie de ladrillo ofrece una textura que juega con la luz y la sombra, extendiendo visualmente el lenguaje material de la casa hacia el paisaje. Un borde completamente acristalado que da al patio permite la entrada de luz natural a las áreas de comedor y cocina, difuminando aún más la frontera entre el interior y el exterior.
Revestida con un cálido ladrillo color crema, la fachada evoca la tradición de la mampostería de Casa Loma, adoptando al mismo tiempo una forma marcadamente contemporánea. La materialidad, la estructura y la composición se caracterizan por una sobriedad intencionada, creando un entorno arquitectónico sereno que realza el arte, el paisaje y los rituales de la vida cotidiana.