La cuidadosa distribución programática planteada por Evgeny Makarenko Timber Architecture Workshop permite que este icónico elemento responda adecuadamente a las distintas estaciones del año. La planta baja incorpora bancos y una terraza que invitan a los visitantes a disfrutar de cada rayo del sol del norte, mientras que la planta superior ofrece una amplia vista panorámica sobre la inmensidad de la bahía.
Para su ejecución, el proyecto adopta la madera como elemento protagonista. La construcción del pabellón emplea sofisticadas uniones de madera que prescinden de fijaciones metálicas, enfatizando la pureza ecológica de la propuesta. Esta solución estructural, de gran complejidad técnica, garantiza a su vez la durabilidad de una obra expuesta a las exigentes condiciones del clima del norte.

Mirador del faro de la bahía de Kola por Evgeny Makarenko Timber Architecture Workshop. Fotografía por Alexey Arushanyan, Alexey Malenchik, Tatiana Okuneva.
Descripción del proyecto Evgeny Makarenko Timber Architecture Workshop
Encaramado en una ladera sobre la bahía de Kola, a tan solo cinco minutos a pie de un barrio residencial, ha surgido un nuevo hito visual. Encargado por el Gobierno Regional de Múrmansk como parte del programa «Vivir en el Norte», el proyecto crea un moderno espacio recreativo delicadamente integrado en el paisaje natural de una colina verde. La silueta del mirador rinde homenaje al patrimonio industrial de la región, evocando las monumentales grúas portuarias y los faros que salpican la costa. Los arquitectos reinterpretaron esta estética familiar: la rigurosa geometría mecánica adquiere calidez y nobleza mediante el uso de materiales naturales y una escala humana.
La madera es el elemento principal que da forma al proyecto. El pabellón está construido con intrincadas uniones de madera, eliminando prácticamente la necesidad de fijaciones metálicas. Esta solución de ingeniería garantiza la durabilidad en un clima riguroso, al tiempo que enfatiza la pureza ecológica del proyecto.
La estructura se adapta a diversos escenarios de ocio durante todas las estaciones. La planta baja está equipada con bancos y una terraza, que permite a los visitantes disfrutar de cada rayo del sol del norte. La planta superior ofrece una vista panorámica impresionante de la inmensidad del agua. El entorno está impregnado de detalles cuidadosamente pensados que fomentan una experiencia emocional positiva, como una pequeña torre donde las mascotas pueden esperar a sus dueños con seguridad.
Además, la distribución estratégica del espacio ajardinado concentra cuidadosamente el flujo de visitantes, protegiendo así el frágil ecosistema de musgos árticos de la ladera de la excesiva intrusión humana.
Gracias a su posición elevada, el mirador se erige como un claro referente arquitectónico. Su expresiva silueta es fácilmente visible desde lejos, simbolizando las transformaciones cualitativas del entorno urbano. Este nuevo destino se ha convertido en un punto de encuentro vital, ofreciendo a los residentes una forma cómoda y atractiva de interactuar con la costa.