El pabellón «Rotación» desarrollado por ATA Atelier está compuesto por tres componentes arquitectónicos principales: un muro concebido como un espacio de encuentro, una estructura metálica que se eleva del muro y una cubierta de malla porosa que envuelve al conjunto.
El nuevo espacio público fue realizado mediante un sistema constructivo sencillo y en seco, con la posibilidad de ser reutilizado en distintos lugares. El muro se desarrolló con distintos bloques de hormigón, y siguiendo una métrica radial relacionada con los módulos del muro, se creó la estructura. Finalmente, la cubierta de malla es sostenida por arcos.

Pabellón «Rotación» por ATA Atelier. Fotografía por José Campos.
Descripción del proyecto por ATA Atelier
La intervención en Quinta da Capela, integrada en el Festival Forma da Vizinhança, surge del propio lugar: de su sustancia física y de la memoria acumulada en él, moldeada por las historias entrelazadas de la comunidad. Estos significados se materializan en gestos específicos, como el jacarandá que el poeta Eugénio de Andrade ofreció a un vecino, el cual sobrevivió a las obras de remodelación del jardín gracias a la resistencia del vecindario. La fuerza simbólica de este gesto dio origen a un nuevo espacio de permanencia, definido por dos círculos que evocan diferentes capas temporales: el pavimento y el alcorque.
La esencia de la forma del pabellón se configura a partir de la idea de reutilizar materiales y rotar recursos abundantes en una ciudad como Braga, marcada por la industria de la construcción. La premisa es simple: construir una estructura exclusivamente con materiales sobrantes y sin acabados, concebida mediante un sistema constructivo sencillo y en seco, para que pueda reutilizarse en otros lugares. En su desmontaje, aspira a ser reconfigurada y renacer dentro de otros cuerpos construidos.
De esta confluencia —memoria colectiva, simbolismo del círculo y materiales reutilizados— surgen tres componentes arquitectónicos principales: un muro, una estructura y una cubierta. El muro, compuesto por distintos bloques de hormigón, traza un círculo permeable y rítmico, concebido como un espacio de encuentro. De él, siguiendo una métrica radial relacionada con los módulos del muro, se eleva una estructura metálica encontrada en un almacén. Finalmente, una cubierta de malla porosa, sostenida por arcos que abrazan el muro sin tocarlo, envuelve el conjunto. La rotación plástica de estos tres elementos —con orígenes y funciones distintos— da lugar a un nuevo espacio público en Quinta da Capela.