Combinando eficiencia y calidad material, la propuesta proyectada por Hanghar fue fabricada íntegramente en taller, lo que permitió mejorar tanto el control de los acabados como los tiempos de ejecución. Una vez trasladada a su emplazamiento, la vivienda se montó mediante un sistema constructivo en seco, proponiendo una alternativa viable a los métodos tradicionales: más ágil, más precisa y sin renunciar a la integración paisajística ni a la calidad espacial.
La materialidad empleada responde, a su vez, a criterios de optimización constructiva, durabilidad y buen comportamiento térmico en un clima húmedo y variable como el asturiano. En este sentido, el proyecto se resuelve mediante una estructura metálica ligera, una fachada ventilada con panel sándwich, cámara de aire aislada y una cubierta de chapa minionda, configurando un sistema coherente, eficiente y fácilmente controlable durante el proceso de fabricación.

Casa Guadalupe por Hanghar. Fotografía por Rory Gardiner.
Descripción del proyecto por Hanghar
Casa Guadalupe representa la apuesta de HANGHAR por una vivienda contemporánea construida desde la industrialización, capaz de combinar eficiencia, sostenibilidad y calidad material sin perder vínculo con el paisaje asturiano.
Desde el punto de vista tipológico, la vivienda se ancla al contexto local a través de dos figuras muy presentes en el paisaje asturiano: el galpón agrícola y la casa mariñana. En un entorno suburbano que es, en realidad, más rural que residencial, estas tipologías siguen siendo las que estructuran el territorio, la escala y la forma de ocupar la parcela. Casa Guadalupe toma de ellas la claridad volumétrica, la relación directa con el suelo y el clima y una manera sobria de construir, reinterpretadas mediante un lenguaje contemporáneo y una construcción en seco.
La casa se fabrica íntegramente en taller, lo que permite un control preciso tanto de los acabados como de los tiempos de producción. El transporte se realizó mediante camiones tráiler y el montaje en parcela fue especialmente rápido: en apenas 48 horas la estructura principal quedó instalada. Este procedimiento redujo de forma notable los plazos de obra respecto a una construcción convencional, limitó las afecciones sobre el entorno y demostró que es posible trabajar con sistemas industrializados sin renunciar a una alta calidad constructiva.
La implantación en la parcela responde a la irregularidad del firme y a la voluntad de tocar el terreno lo mínimo posible. Por este motivo, la casa se apoya sobre un sistema de pilares que permite adaptarse a la topografía existente, reducir los movimientos de tierra y preservar la condición natural del lugar. La elección de materiales obedece a criterios de optimización constructiva, durabilidad y buen comportamiento térmico en un clima húmedo y variable. La vivienda se resuelve mediante una estructura metálica ligera, fachada ventilada con panel sándwich, cámara de aire aislada y una cubierta de chapa minionda, configurando un sistema coherente, eficiente y fácilmente controlable en proceso de fabricación.
A través de esta lógica técnica, Casa Guadalupe plantea una manera distinta de entender la vivienda prefabricada: no como un producto estándar, sino como un sistema flexible capaz de generar arquitectura con carácter, calidad espacial y una relación precisa con su entorno. El proyecto propone así una alternativa viable a los métodos tradicionales, más ágil, controlada y replicable, ajustada a las necesidades actuales de vivienda sostenible y bien construida.
La ejecución de la casa confirma que la prefabricación puede ser una herramienta útil y rigurosa para proyectar, donde la industrialización convive con el cuidado del detalle, la atención al lugar y una mirada arquitectónica atenta.