Inspirada en el teatro Noh, una de las formas más antiguas de drama musical clásico de Japón, la propuesta desarrollada por Yurica Design & Architecture se basa en su particular concepción del cuerpo, el sonido y el tiempo para revelar presencias y límites fluctuantes.
Mediante la luz, la sombra y el movimiento, el proyecto reinterpreta el «lugar tradicional» que surge en los espacios entre la existencia y la ausencia, y explora nuevas formas de delimitación entendidas como condiciones fluctuantes que emergen continuamente a través de las relaciones con los demás.
En este proyecto, la piedra no se entiende como una entidad inánimada y aislada, sino como un elemento que revela relaciones generadas a través del encuentro con otros seres. Las texturas recogidas de edificios y patios de Montpellier se transforman en relieves de arcilla y se transfieren a materiales translúcidos, como la resina. Suspendidos en el espacio, estos fragmentos conservan las huellas de la piedra, a la vez que evocan recuerdos de lugares, personas y de la propia ciudad.

«Liminalidad en movimiento: a medida que los límites comienzan a desdibujarse» por Yurica Design & Architecture. Fotografía por Mathis Espagne / PhotoArchitecture (Fotógrafo oficial de FAV).
Descripción del proyecto por Yurica Design & Architecture
¿Cómo podemos percibir la liminalidad de los límites?
Liminalidad en movimiento explora cómo la noción japonesa de ma —el espacio intermedio— puede experimentarse a través del cuerpo. Inspirada en el teatro Noh, que desde hace mucho tiempo representa umbrales entre mundos diferentes, la obra se basa en su particular sentido del cuerpo, el sonido y el tiempo para revelar presencias y límites invisibles. Al combinar el espacio arquitectónico con un entorno sonoro inmersivo, la instalación invita a los visitantes a experimentar físicamente una condición liminal donde interior y exterior, yo y el otro, se superponen y entrelazan.
El límite como espacio de transmisión
Nuestro mundo se compone de diversos límites, que abarcan desde los sistemas sociales hasta el ámbito de la conciencia interior. Sin embargo, los límites no son líneas fijas. Más bien, son espacios relacionales donde personas y cosas se encuentran y donde las emociones, los cuerpos y las percepciones se cruzan. En este proyecto, los límites se entienden no como divisiones rígidas, sino como condiciones fluctuantes que emergen continuamente a través de las relaciones con los demás. Mediante la luz, la sombra y el movimiento corporal, reinterpretamos el «lugar tradicional» que surge en los espacios entre la existencia y la ausencia, y exploramos nuevas formas de delimitación.
Piedra y Límite
La piedra no es simplemente un objeto material. A lo largo de las culturas y la historia, ha estado estrechamente asociada con el cuerpo, la memoria, la creencia y el ritual. Las personas tocan las piedras, las veneran, les rezan y, a través de estos actos, proyectan significado sobre ellas. La piedra ha funcionado durante mucho tiempo como un medio que conecta el cuerpo y el paisaje, la realidad y la imaginación. En este proyecto, la piedra se entiende no como una entidad aislada, sino como algo que revela relaciones generadas a través de encuentros con otros seres. A través de la piedra, los límites se convierten en espacios dinámicos donde las personas y el mundo establecen nuevas conexiones.
La Naturaleza Multicapa de la Experiencia del Límite
Los límites no son líneas fijas. Emergen a través de la visión, el cuerpo y el tiempo, adoptando múltiples formas según la percepción y la experiencia. Se hacen visibles cuando la luz aparece o desaparece, a través del movimiento corporal o mediante acciones que alteran el entorno. En FAV, estos límites surgen de forma natural durante el proceso creativo. Aquí, se experimentan no como divisiones tajantes, sino como condiciones interconectadas y en constante transformación.
Memoria urbana grabada en las huellas de la piedra
Texturas recogidas de edificios y patios de Montpellier se transforman en relieves de arcilla y se transfieren a materiales translúcidos como la resina. Suspendidos en el espacio, estos fragmentos conservan las huellas de la piedra a la vez que evocan recuerdos de lugares, personas y de la propia ciudad. Recogidos de diferentes lugares, convergen en un único espacio para reconstruir la memoria urbana. Mediante el movimiento y la percepción, los visitantes conectan sus propios recuerdos con aquellos grabados en la ciudad.