Hace aproximadamente 220 años, el frente occidental del Partenón aún conservaba una lectura arquitectónica más completa que la que después conocerían generaciones de visitantes. Hacia 1800, antes del expolio de Lord Elgin en la Acrópolis, el tímpano del frontón occidental mantenía todavía la continuidad de sus ortostatos, es decir, de las grandes piezas verticales de mármol que conforman el fondo triangular del frontón. Entre 1801 y 1805, los agentes de Elgin se llevaron a Londres una parte sustancial de las esculturas conservadas del Partenón y de otros monumentos de la Acrópolis, en uno de los episodios más significativos del desmembramiento moderno del conjunto. Desde entonces, el frente occidental quedó asociado a una historia de vacíos, pérdidas materiales y fragmentación patrimonial que la actual restauración permite leer de nuevo desde el propio monumento.
La actual intervención se ha centrado especialmente en el frontón occidental, cuya recuperación representa uno de los trabajos técnicos más delicados abordados en los últimos años por el Servicio de Restauración de los Monumentos de la Acrópolis (YSMA). La actuación ha requerido procedimientos de gran precisión, tanto en la preparación del mármol nuevo como en las operaciones de transporte, izado, ajuste e instalación de las piezas sobre la estructura histórica.

Propileos de la Acrópolis con vista al Partenón. Cortesía del Instituto Courtauld de Arte. Fotógrafo: Desconocido.
La operación principal ha consistido en la colocación de dos ortostatos en posiciones que permanecían vacías dentro del tímpano occidental, así como en la restauración del muro posterior de apoyo. Con ello se restituye la unidad arquitectónica del frontón y se recupera la lectura geométrica de la fachada, especialmente relevante por tratarse del primer frente que perciben los visitantes al acceder al recinto de la Acrópolis.
Uno de los ortostatos principales del tímpano fue recompuesto mediante la unión de los fragmentos antiguos conservados y la incorporación de nuevos añadidos de mármol, con el objetivo de restituir su geometría original. El segundo ortostato, por su parte, fue realizado íntegramente en mármol nuevo. Para colocar ambos bloques se proyectó un sistema específico de andamiaje funcional, adaptado visualmente al monumento y conforme a las exigencias actuales de seguridad.
La culminación de estos trabajos, financiados a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, marca una etapa significativa en la conservación del Partenón y en la recuperación de su presencia arquitectónica. La fachada occidental no se reconstruye como una imagen idealizada, sino que se presenta en la forma más completa compatible con los criterios actuales de restauración: diferenciando el mármol antiguo del nuevo, conservando los fragmentos originales y devolviendo al conjunto una continuidad formal que no podía apreciarse desde comienzos del siglo XIX.

Partenón de la Acrópolis de Atenas antes de la intervención. Imagen cortesía Museo de la Arcrópolis.
«Hoy celebramos la finalización de una intervención de restauración sumamente exigente, gracias a la cual el frontón oeste del Partenón se presenta en su máximo esplendor en casi 220 años. La vista es verdaderamente impresionante. El frontón, que generaciones de griegos y visitantes de todo el mundo se habían acostumbrado a ver incompleto, recupera su unidad arquitectónica. Los dos nuevos ortostatos, colocados en sus posiciones faltantes, no solo subsanan una deficiencia morfológica, sino que permiten realzar una vez más las proporciones únicas y la perfección geométrica de la fachada oeste del Partenón.
Hoy contemplamos el frontón oeste del Partenón como no se veía desde hace dos siglos. Es un momento de gran trascendencia histórica para el monumento, para la Acrópolis y para la cultura mundial. Un momento que nos llena de orgullo, pero también de la responsabilidad de continuar, con la misma constancia, la gran labor de proteger y exhibir el símbolo más importante de la civilización occidental».
Lina Mendoni, ministra de Cultura.