El concurso para proyectar el nuevo Museo Nacional del Ecuador debía ser una oportunidad para discutir qué institución cultural necesita el país y cómo debería relacionarse con Quito, así como para demostrar que la cultura se trata con rigor, transparencia y visión pública. Sin embargo, el proceso terminó demostrando lo opuesto: que incluso un proceso internacional, con bases, jurados y criterios publicados, puede deshacerse y alterarse en un instante cuando la presión política considera que el resultado es inconveniente por resultar políticamente incómodo.

La convocatoria comenzó con una estructura aparentemente clara, dividida en dos etapas. En la primera fase se presentaron 148 propuestas de más de veinte países y se escogieron veinte equipos por su experiencia y capacidad profesional. En la segunda, diecisiete entregaron anteproyectos evaluados según criterios arquitectónicos, urbanos, museográficos, funcionales y de viabilidad. Un jurado internacional declaró ganadora, el 6 de julio de 2026, la propuesta «Ecos del Sol», de Campo Baeza y MAODA. Obviamente, no era una ocurrencia improvisada: era el resultado de un proceso de seis meses, ajustado a unas bases que establecían el fallo como definitivo e inapelable.

Según la información que parece haberse filtrado, existían dudas razonables sobre la composición del jurado, la presencia excesiva de delegados gubernamentales en él, la falta de anonimato y la escasa difusión de las puntuaciones y de los criterios utilizados durante la selección. Un jurado compuesto por miembros locales e internacionales debe ofrecer la garantía de que la propuesta elegida de entre las presentadas es la que ha considerado más adecuada para el contexto urbano y paisajístico, el clima, el programa museístico y el contexto social ecuatoriano. Un concurso público de esta importancia exige máxima transparencia, no solo una ceremonia de resultados.

Cuatro días después, uno de los miembros más destacados del jurado que había elegido al ganador, el ministro Roberto Luque, rechazó la propuesta ganadora, «Ecos del Sol», tras desatarse una arbitraria ola de críticas en una red social. El gesto fue institucionalmente devastador: el Estado dejó de defender sus propias reglas y convirtió la opinión instantánea sobre unos renders en argumento suficiente para ignorar meses de evaluación especializada. La renuncia de la viceministra de Cultura y las denuncias no corroboradas sobre presiones políticas agravaron la sospecha de que el problema nunca fue solamente arquitectónico.

Se anunció la realización de una nueva «fase final» que fue, en realidad, una tercera etapa inventada después del fallo y que tampoco resolvió el problema. En ella, cabe destacar que la participación ciudadana se planteó apresuradamente, enturbiando aún más el resultado, dado que los ciudadanos votaron con información limitada y sobre una preselección realizada conforme a reglas sobrevenidas.

Se modificó el jurado, se invitó nuevamente a algunos de los equipos seleccionados y se introdujo una consulta ciudadana con un peso insignificante del 15 % —recordemos que se declaró que, como el pueblo había hablado, era necesario repetir la selección—, frente al 85 % de la valoración técnica. Varios participantes decidieron retirarse, señal inequívoca de la arbitrariedad del proceso y de que la confianza ya se había quebrado. La participación pública, incorporada después de la controversia, pareció menos una política estable de democratización que un mecanismo para legitimar una decisión rehecha sobre la marcha.

Diversas instituciones internacionales hicieron declaraciones públicas en defensa de la limpieza de los concursos públicos. Diez de los grupos seleccionados suscribieron un manifiesto en defensa de la transparencia y el juego limpio en estos concursos. Y, sorprendentemente —sin que se haya hecho público entre qué grupos se realizó la selección—, una de las cuestiones más llamativas fue que algunos equipos de arquitectos se prestaron al juego político y, sin ningún pudor, continuaron participando en esta parodia de concurso.

Propuesta ganadora en la fase final del concurso para proyectar el nuevo Museo Nacional del Ecuador. «Estratos Vivos», de SANAA junto con A0, CPA y JHS.

Propuesta ganadora en la fase final del concurso para proyectar el nuevo Museo Nacional del Ecuador. «Estratos Vivos», de SANAA junto con A0, CPA y JHS.

Propuesta ganadora en la fase final del concurso para proyectar el nuevo Museo Nacional del Ecuador. «Estratos Vivos», de SANAA junto con A0, CPA y JHS.

Propuesta ganadora en la fase final del concurso para proyectar el nuevo Museo Nacional del Ecuador. «Estratos Vivos», de SANAA junto con A0, CPA y JHS.

El desenlace ahondó en el bochorno. Los terceros pasaron a ser los primeros, «Estratos Vivos», de SANAA junto con A0, CPA y JHS, ganó con 81,7 puntos, aunque no fue la propuesta preferida ni por los ciudadanos que participaron con 50.681 votos —que votaron mayoritariamente por Mario Cucinella con 21,047 votos (41.53 %), seguida por SANAA + A0-CPA-JHS, con 20,623 votos (40.69 %), y B720 Arquitectura & LERA, con 9,011 votos (17.78 %)— ni por el nuevo jurado técnico —que situó en primer lugar a B720 Arquitectura + LERA—. Ganó por la aritmética de una ponderación diseñada apresuradamente.

Nada de esto demuestra que el proyecto final sea arquitectónicamente mejor que el anterior, aunque pueda convertirse en un museo valioso. El problema es otro: una buena obra no corrige automáticamente un mal concurso. Un museo cuyo objetivo es conservar la memoria colectiva de un país comienza su propia historia acumulando un legado oscuro: la prueba de un proceso lesionado; la falta de criterio de los participantes finales en la defensa del trabajo arquitectónico; la muestra de la arbitrariedad de las instituciones del país, su sometimiento a la cuestionable voz de una limitada red social y el desprecio por el valor de la palabra pública.

Más información

SANAA. Kazuyo Sejima (Ibaraki, Japón, 1956) y Ryue Nishizawa (Kanagawa, Japón, 1966) trabajan de forma independiente el uno del otro hasta fundar el estudio de SANAA Ltd. en 1995. Después de haber estudiado arquitectura en la Universidad de Mujeres de Japón, Sejima pasó a trabajar para el prestigioso arquitecto Toyo Ito. Ella creó su propio estudio en 1987 y en 1992 se proclamó Arquitecto Joven del Año en Japón. Nishizawa estudió arquitectura en la Universidad Nacional de Yokohama. Además de su trabajo con Sejima, ha tenido su propia práctica desde 1997.

El estudio ha construido varios edificios comerciales e institucionales de éxito extraordinario, centros cívicos, casas y museos tanto en Japón como en otros lugares. Estos incluyen el Museo O en Nagano (1999) y el Museo de N en Wakayama (1997), el Centro de Guarderías Infantiles en Yokohama (2000), la tienda de Prada en Tokio y Hong Kong (2001), la Issey Miyake y Christian Dior edificio en Tokio (2003) y el Museo del Siglo 21 de Arte Contemporáneo de Kanazawa (2004). Sejima también diseñó la célebre Small House en Tokio (2000), el Museo de Arte de Toledo Pabellón de Cristal, Toledo, Ohio (2001-2006), la ampliación del Institut Valencia d'Art Modern, Valencia, España (2002 -), el Escuela Zollverein, en Essen, Alemania (2003-2006), el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York (2003-2007) y el Campus Novartis WSJ-157 Edificio de oficinas, Basilea, Suiza (2003 -).

En 2004 Sejima y Nishizawa fueron galardonados con el León de Oro en la 9 ª Bienal de Arquitectura de Venecia por su destacada labor en la exposición Metamorph.

Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa ganaron el Premio Pritzker 2010.

La 12 ª Exposición Internacional de Arquitectura de Venecia, fue dirigida por Kazuyo Sejima, la primera mujer en dirigir la Bienal de Arquitectura de Venecia, desde su creación en 1980.

   

Ryue Nishizawa y Kazuyo Sejima. Kazuyo Sejima

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Fermín Vázquez Huarte-Mendicoa (Madrid, 1961) es arquitecto desde 1988. Cursó sus estudios en la ETSAM (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de   Madrid) y la ETSAB (Barcelona). Dirige b720 Fermín Vázquez Arquitectos, que fundó junto a Ana Bassat en 1997, con oficinas en Barcelona, Madrid, São Paulo y Porto Alegre. 

b720 es un estudio internacional. Opera globalmente desde sus oficinas en Brasil y España, en proyectos situados en una docena de países diferentes. 

La obra del estudio, que ha sido expuesta en diversos certámenes y museos como la bienal de Venecia, la Cité de París y el MOMA de NY, ha sido galardonada nacional e internacionalmente con numerosos premios, entre los que se encuentran dos RIBA Award, un premio World Architecture Festival, cuatro premios ASPRIMA-SIMA, el Emporis Skyscraper Award y el premio Europeo del Espacio Público Urbano. 

Entre sus proyectos más conocidos cabe mencionar la Torre Agbar -junto a Jean Nouvel Architectures-, el aeropuerto de Lérida, la plaza del Torico en Teruel, el Centro de convenciones La Mola en Barcelona, la Ciudad de la Justicia de Barcelona y el edificio Copa América en Valencia -ambos junto a David Chipperfield Architects- y el Gran Casino Costa Brava en Lloret de Mar. En la actualidad está trabajando, entre otros proyectos, en el nuevo mercado de los Encantes en Barcelona, el nuevo aeropuerto internacional de Cuzco en Perú, la transformación del frente portuario Cais Mauá de Porto Alegre, un nuevo barrio para 70.000 habitantes en Brasilia y en varios edificios en altura en São Paulo.

Compagina habitualmente la práctica profesional con la docencia. Ha sido profesor en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, la École d’Architecture et de Paysage de Burdeos, la Universidad Europea de Madrid y ha impartido cursos y conferencias en numerosas universidades e instituciones por todo el mundo.

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Mario Cucinella nació en Palermo en 1960. Cucinella estudió con Giancarlo De Carlo y comenzó a trabajar en el estudio de Renzo Piano. Fundó Mario Cucinella Architects (MCA) en París en 1992. Su estudio tiene sede en Bolonia (Italia) desde 1999, con un equipo internacional de más de 50 arquitectos, ingenieros y diseñadores.

Entre los proyectos realizados más significativos se encuentran el edificio Sino Italian Ecological en Pekín, la nueva sede del Ayuntamiento de Bolonia, la nueva sede del Istat de Roma; The Koo Lee Institute, el Centre for Sustainable Energy Technologies, Ningbo, China; la nueva sede central de la Agencia Regional para la Protección del Medioambiente en Ferrara; el MAE - Pabellón Itinerante para el Ministerio Asuntos Exteriores; la estación Villejuif-Leo Lagrange del Metro de París; la Estación Marítima de Otranto y la sede de iGuzzini Illuminazione en Recanati.

Mario Cucinella se dedica también a la investigación y al desarrollo de productos de diseño industrial y a la docencia, desempeñando el papel de «visiting professor»(profesor visitante) en la Universidad de Nottingham. Además, regularmente imparte conferencias en Italia y en el extranjero. Entre los premios recibidos se encuentran el Energy Performance+Architecture Award (París, 2005) y el Special Award for the Environment de Cityscape World Architecture Congress (Dubái, 2005), el premio Outstanding Architect 2004 del World Renewable Energy Congress (Denver, Estados Unidos) y el premio de arquitectura 1999 de la Akademie der Künste de Berlín.

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Alberto Campo Baeza. Nacido en Valladolid (1946), donde su abuelo era arquitecto, desde los dos años vivió en Cádiz, ciudad en la que vio la LUZ. De su padre heredó el espíritu de ANÁLISIS. De su madre, la firme decisión de ser ARQUITECTO.

Vive en Madrid, ciudad a la que se trasladó a estudiar a Arquitectura. Su primer maestro fue Alejandro de la Sota, que le inculcó esa arquitectura ESENCIAL que sigue intentando poner en pie. Es profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid, de la que es Catedrático desde hace más de 25 años.

Ha dado clases en la ETH de Zúrich, en la EPFL de Lausanne o la University of Pennsylvania, PENN de Filadelfia. Y en Dublín y en Nápoles, y en Virginia y en Copenhague. Y en La Bauhaus de Weimar y en la Kansas State University. Ha dedicado un año como investigador en Columbia University en Nueva York en 2001 y nuevamente en 2011. Ha dado numerosas conferencias y recibido muchos premios, como el Torroja por su edificio para Caja Granada. También ha sido premiado en la Bienal de Buenos Aires de 2009 por su guardería para Benetton en Venecia y el Museo MA de la Memoria de Andalucía en Granada. Recientemente ha sido nominado por la American Academy of Arts and Letters para el prestigioso Premio Arnold W. Brunner Memorial de 2010.

Sus obras han sido ampliamente reconocidas. Desde las Casas Turégano y de Blas, ambas en Madrid, hasta las Gaspar, Asencio y Guerrero en Cádiz. Y la Olnick Spanu en Garrison, Nueva York; el Centre BIT en Inca, Mallorca; Caja Granada y el Museo MA de la Memoria de Andalucía, en Granada; la guardería para Benetton, en Venecia. Y Entre Catedrales, en Cádiz; y los más recientes edificios de oficinas en Zamora, recién terminado en 2012, y  otro para Benetton en Samara, Rusia, cuyas obras están a punto de comenzar.

Se han publicado más de 20 ediciones, en varios idiomas, de su libro de textos “LA IDEA CONSTRUIDA”. Y acaba de publicarse la cuarta edición de “PENSAR CON LAS MANOS”, una segunda recopilación de sus escritos. Y más recientemente, “PRINCIPIA ARCHITECTONICA”, una colección de textos escritos durante su año sabático en Nueva York en 2011.

Cree en la Arquitectura como IDEA CONSTRUIDA. Y que sus dos componentes principales son la GRAVEDAD que construye el ESPACIO y la LUZ que construye el TIEMPO.

Ha expuesto su obra en el Crown Hall de Mies en la IIT de Chicago. Y en la Basílica de Palladio en Vicenza. En el Urban Center de Nueva York, y en la Iglesia de Santa Irene en Estambul. En 2009 la prestigiosa Galería TOTO en Tokio preparó una muestra antológica de su obra. Trasladada en 2011 al MAXXI de Roma.

Act.>. 04-2012

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Publicado en: 26 de Julio de 2026
Cita:
metalocus, ANTONIO GRAS
"Un proceso bochornoso. El MuNa: un museo construido sobre reglas movedizas " METALOCUS. Accedido el
<https://www.metalocus.es/es/noticias/un-proceso-bochornoso-el-muna-un-museo-construido-sobre-reglas-movedizas> ISSN 1139-6415
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