La propuesta de Cruz y Ortiz se basa en una estrategia de mínima edificación. La intervención construida se concentra y concede el protagonismo al antiguo edificio de GESA, entendido como hito, soporte programático y referencia urbana. Esta decisión preserva la legibilidad del inmueble, refuerza su presencia en el perfil marítimo de Palma y libera una parte sustancial del suelo para uso público.
La rehabilitación del edificio catalogado acogerá un programa mixto de carácter cultural, administrativo y productivo, con usos como la futura Biblioteca Central de Palma, el Instituto Municipal de las Artes, espacios de creación, áreas expositivas, ámbitos de trabajo colaborativo y dependencias vinculadas al Palma Culture & Innovation Bay. GESA deja así de ser una pieza aislada para convertirse en una infraestructura pública donde lectura, archivo, artes, innovación y vida ciudadana se superponen.
La intervención desplaza la idea de rehabilitación más allá de la conservación material. No se limita a restaurar un objeto arquitectónico, sino que reactiva su capacidad urbana, transformándolo en una estructura abierta a usos cotidianos y extraordinarios, de escala barrial y metropolitana.

Detalle. Visualización de la propuesta de Cruz y Ortiz, para recuperar la fachada marítima de Palma.
El conjunto se completa con un nuevo edificio destinado a la creación artística, concebido como pieza complementaria del inmueble principal. La relación entre ambas construcciones se articula mediante una gran pérgola vegetal que recorre Joan Maragall, ordena el espacio libre e introduce sombra, continuidad y escala peatonal. Esta pérgola funciona como dispositivo climático, espacial y cívico, construyendo un umbral habitable entre la ciudad consolidada y la bahía.
La propuesta prevé más de 18.000 m² de espacio público, lo que subraya su dimensión urbana. La transformación de la fachada marítima no se plantea solo como recuperación de un edificio singular, sino como creación de un sistema de espacios libres capaz de conectar Levante, el centro histórico y la playa. Los aparcamientos subterráneos contribuyen a liberar superficie para zonas verdes y recorridos peatonales, aunque plantean el reto de compatibilizar accesibilidad metropolitana y reducción de la dependencia del vehículo privado.

Croquis. Visualización de la propuesta de Cruz y Ortiz para recuperar el litoral de Palma.
El antiguo edificio de GESA, tras años de abandono, puede convertirse en referente de una arquitectura sostenible del siglo XXI. Esta sostenibilidad se entiende no solo desde el rendimiento energético o la vegetación, sino desde la reutilización patrimonial: conservar, adaptar y prolongar la vida de una estructura existente.
La calidad de la operación dependerá del equilibrio entre respeto patrimonial y transformación funcional, accesible y socialmente relevante. Su valor no reside únicamente en la suma de programas, sino en la posibilidad de construir un nuevo lugar de encuentro entre Palma y el mar.