La propuesta que Atelier AJO diseña, pone de vuelta en valor a Maison Veillac, una antigua vivienda ligada a la granja familiar, anteriormente deshabitada. El proyecto se centra en la conexión de sus estancias principales optimizando cada espacio y dotándolo de nuevo de una finalidad.
Además de las grandes aperturas, la planta superior se ve modificada por la supresión de los forjados intermedios, permitiendo la iluminación natural de la misma gracias a sus ventanas abuhardilladas. Así mismo, la rehabilitación de esta planta la convierte en un espacio multiusos -gracias a su planta libre- generando diferentes modelos de ocupación. Por otro lado se restaura la torre devolviéndola su uso principal y la fachada de piedra antiguamente oculta -gracias a sus métodos de aislamiento- permite ahora ser desvelada.

Maison Veillac por Atelier AJO. Fotografía por Atelier AJO.
Descripción del proyecto por Atelier AJO
El proyecto consiste en la rehabilitación de un antiguo anexo agrícola deshabitado, anteriormente destinado al alojamiento de los trabajadores de la explotación y perteneciente a un conjunto organizado en torno a un patio central. La intención principal de los propietarios era transformar este lugar en una casa acogedora donde recibir a familiares y amigos durante los fines de semana.
El objetivo del proyecto es generar una nueva continuidad entre los tres espacios principales —el hangar, el cuerpo central y la torre-palomar— que hasta entonces permanecían separados y subdivididos en pequeñas estancias compartimentadas. Esta continuidad se materializa mediante la creación de dos aperturas singulares en los muros medineros, que conectan los distintos espacios desde la torre hasta el cobertizo ajardinado. Hasta ahora, el edificio carecía de un verdadero espacio exterior; el hangar existente se convierte así en la principal vista desde la zona de estar: un paisaje semiinterior cuyas formas curvas dialogan con las nuevas aperturas, establecen un vínculo con el patio central de la granja y ponen en valor la gran chimenea de piedra, conservada y devuelta a su funcionamiento original.
La distribución de las estancias responde a la lógica de los huecos existentes en las fachadas. Ninguno de ellos ha sido eliminado o modificado; por el contrario, el proyecto busca aprovechar plenamente las cualidades específicas de cada apertura.
En la planta superior se eliminan los forjados intermedios para revelar la generosidad de los volúmenes originales y aprovechar la luz natural proporcionada por las ventanas de buhardilla existentes en la fachada principal. La torre recupera su carácter vertical y vuelve a mostrar los mecanismos del campanario que la corona, restaurados para la ocasión y que antaño marcaban el ritmo de la vida agrícola.
Los nuevos espacios han sido concebidos para adaptarse a usos flexibles y cambiantes, capaces de evolucionar con el tiempo. La sala principal de la planta superior puede transformarse sucesivamente en dormitorio colectivo para reuniones entre amigos, cuando los colchones almacenados en las gradas se disponen alrededor del hogar central; en una pequeña sala de conciertos aprovechando las gradas y cerrando la cortina del fondo; en una sala de proyección; o en cualquier otro uso que pueda improvisarse.
La reorganización funcional del conjunto va acompañada de una renovación energética integral. El espesor de los muros, combinado con un aislamiento interior que permite revelar la fachada de piedra, anteriormente oculta bajo un revestimiento de cemento, contribuye tanto a la inercia térmica del edificio como a su confort interior.
El diseño incorpora además un trabajo minucioso sobre el mobiliario integrado: bancos de obra que ponen de manifiesto los desniveles preexistentes; una sucesión de armarios que oculta los accesos a las estancias más privadas; gradas que permiten acceder al seminivel de la torre-palomar integrando asientos y espacios de almacenamiento; una biblioteca que pone en escena el muro ciego situado detrás de la apertura circular; entre otros elementos. La materialidad bruta —hormigón, madera de fresno, acero inoxidable y lana de oveja— y los acentos cromáticos puntuales dialogan con la suavidad de las líneas curvas y los tonos naturales.