Sebastián Arquitectos propone una gran nave taller que actúa como un centro activo, un espacio transparente y sistemático que potencia la interacción entre sus diferentes usuarios y en el que se acoge un programa de laboratorios de inteligencia artificial, automatización y robótica.
La propuesta toma como referencia el proyecto de Paxton para el Palacio de Cristal de 1851, planteando una estética basada en la claridad, la luz y el reflejo, evocando la virtualidad tecnológica. Las superficies pulimentadas y las lamas reflectantes transforman el volumen en un espejismo arquitectónico que simboliza la naturaleza inmaterial e innovadora del conocimiento.
El edificio se organiza mediante una estructura modular de acero y vidrio, respondiendo a una lógica aditiva que permite flexibilidad y claridad espacial. Dos plantas inferiores albergan laboratorios y centro de datos, mientras la tercera se abre como oficina paisaje iluminada por lucernarios. Sobre ellas, la cubierta integra instalaciones y una terraza pública bajo una gran pérgola fotovoltaica. La construcción enfatiza la transparencia, la ligereza y la eficiencia energética del conjunto arquitectónico.

Visualización. Edificio de laboratorios IA del Instituto Tecnológico de Aragón por Sebastián Arquitectos.
Descripción del proyecto por Sebastian Arquitectos
Una nueva pieza en la placa base del futuro campus tecnológico DAT Alierta de Zaragoza.
El nuevo edificio de laboratorios IA del Instituto Tecnológico de Aragón se plantea como una pieza componente del campus Río Ebro, un sistema de edificios autónomos organizado según leyes cartesianas. Dentro de este entorno, donde las únicas referencias son los propios edificios que lo componen, los laboratorios se incorporan como un volumen básico concatenado a la estructura que define los ejes del complejo del ITA.
El nuevo edificio albergará distintos laboratorios de inteligencia artificial de sistemas cognitivos, automatización y robótica, que se organizan de forma sistemática según una estructura clara y definida en un edificio de acero y vidrio con lógica aditiva y modular.
Sistematización y transparencia son las estrategias del proyecto, como toda arquitectura heredera de los planteamientos pioneros que llevase a cabo Paxton en el Palacio de Cristal en 1851. Esta galería de las maravillas del momento también encuentra su lugar en el nuevo edificio del ITA. La gran nave taller está abierta a todos los programas del edificio, fomentando y activando un modo de trabajar colaborativo entre todos los investigadores, y dando a conocer los resultados de sus pruebas.
Mientras que las dos plantas inferiores albergan los diversos laboratorios en torno a esta nave taller y al centro de proceso de datos -el verdadero corazón de la información que se genera y e interconecta todos los usos, la tercera planta se despliega en toda la amplitud del edificio como una oficina paisaje pautada por diversos lucernarios transparentes que permiten el paso de la luz a los dos niveles inferiores. El último nivel de la cubierta, destinado a instalaciones, albergará también una terraza pública asomándose sobre el campus, todo ello bajo la gran pérgola fotovoltaica que cubre, como un umbráculo, todo el edificio.
Las nuevas tecnologías llegan a nosotros como algo imaginativo, con una permeabilidad casi onírica. El carácter, entendido como la manifestación en arquitectura del cometido que ésta tiene, se manifiesta con la fuerza seductora del brillo y del reflejo, de la virtualidad mágica de la estética de lo pulimentado. Como un espejismo el edificio se desvanece en su entorno mediante un sistema de lamas reflectantes y transparentes, con la voluntad de mostrar el espíritu de las tecnologías que alberga. Un enigma aparente y visualmente sencillo, pero complejo y sistemático en su interior.