A través de este recinto escenográfico llevado adelante por Ramos Alderete, el visitante es introducido a una suerte de mundo paralelo, dotado de una atmósfera táctil y silenciosa. La flexibilidad que presenta la grada escalonada, habilita un espectro de usos posibles: desde reuniones y conferencias hasta lugares de acomodo, reflexión, descanso o encuentros informales.
La geometría curva, el tratamiento de la luz y la elección de los materiales dan como resultado un espacio introspectivo en el corazón de unas oficinas en Madrid. La Sala Relax se presenta así como un espacio de calma, introspección y encuentro. Frente a la acelerada dinámica productivista del espacio corporativo, la sala invita a la pausa, a detenerse y a reconectar con la esencia del trabajo compartido.

Sala Relax por Ramos Alderete. Fotografía por Alberto Amores.
Descripción del proyecto por Ramos Alderete
La Sala Relax nace de un encargo singular dentro de un entorno corporativo: transformar dos salas de reuniones, condicionadas por la estructura y la forma, en un lugar de pausa, contemplación y encuentro. El proyecto convierte la dificultad en potencia, explorando la deformación espacial y la manipulación de la luz para crear atmósferas sorprendentes e inmersivas.
Frente a la lógica productivista del espacio corporativo, la sala introduce un corazón silencioso: un lugar donde detenerse, contemplar y reconectar con lo esencial. La arquitectura aquí propone un tiempo lento, atento a la belleza y al misterio.
El punto de partida era un espacio estrecho y alargado, atravesado por un pilar y con una ventana convencional. A partir de esos elementos se construye una escenografía que transforma el lugar: el pilar se esconde pero articula y posibilita las escalas del espacio, la ventana se metamorfosea en un dispositivo lumínico, y la geometría lineal se curva, abriendo nuevas fugas visuales.
Los muros curvos, revestidos con materiales acústicos, generan un ambiente sereno y táctil. La deformación geométrica no solo oculta lo residual, sino que crea una atmósfera orgánica y protectora, desconectada del ruido exterior. La puerta estanca y el revestimiento aseguran que cruzar el umbral suponga un verdadero cambio de estado: espacial, sonoro, lumínico y táctil. Entrar es acceder a otro mundo, más silencioso, concentrado, intenso.
A pesar de su pequeño tamaño, el espacio se modula en diferentes escalas. El área principal ofrece una superficie plana, capaz de albergar múltiples usos, y una grada que diversifica los modos de ocupación, evitando la necesidad de mobiliario. La luz introduce además nuevos ámbitos: un nicho individual de luz indirecta, un espacio de conversación íntimo —casi confesional, secreto—, y el óculo lucernario, inaccesible pero presente. Así, el proyecto articula tanto lo colectivo como lo individual, lo inmediato como lo lejano.
El espacio y sus variaciones dialogan con un sistema de luces que evocan tres mundos complementarios:
El óculo: lucernario revestido de pan de plata, que matiza la luz existente e introduce un resplandor misterioso, casi inalcanzable, asociado a la idea de infinito.
El nicho: un hueco rectangular bañado en luz indirecta, donde la persona es protagonista en su singularidad.
La ventana reinterpretada: abierta hacia la oficina, recordando la dimensión relacional y compartida del trabajo.
Este juego lumínico construye un relato espacial que oscila entre lo abstracto y lo concreto. El sistema de iluminación RGB intensifica los escenarios posibles, multiplicando las atmósferas.
La sala busca ofrecer al usuario dos experiencias espaciales que se relacionan con dos actitudes fundamentales para el progreso: el asombro —hacia lo infinito, lo misterioso— y la pregunta —sobre el futuro, la identidad, el sentido de lo compartido—. La arquitectura se convierte aquí en mediadora entre ambos estados.
En este cruce entre intimidad y comunidad, entre silencio y luz, la Sala Relax se consolida como un espacio de resistencia poética dentro de la oficina contemporánea: un lugar que invita a mirar más allá de lo inmediato y a recuperar la dimensión humana del habitar.