El edificio propuesto por Biselli Katchborian, que tiene aproximadamente 3.850 metros cuadrados, tuvo como uno de sus principales condicionantes y retos la conservación de un mango centenario situado en el centro de la parcela. Esta disposición condicionó la forma en U del proyecto, que se despliega, rodea, abriga y centra las miradas en el mango y en el patio creado a su alrededor.

Nueva sede de la Universidad Rudolf Steiner por Biselli Katchborian. Fotografía por Nelson Kon.
Durante la investigación sobre arquitecturas destinadas a instituciones pedagógicas Waldorf, los arquitectos observaron un énfasis en el trabajo manual y en la madera como materiales esenciales para la identidad del proyecto. Dado el tamaño relativamente pequeño del terreno, se optó por el acero como solución estructural del edificio por su capacidad para cubrir grandes luces y evitar la creación de pilares en la planta baja, pensada para ser acogedora, con interferencias mínimas.
Biselli Katchborian utilizó la madera de dos maneras distintas. Por un lado, en una estructura de madera laminada fijada al sistema de losas, que sirve de soporte para la carpintería que da al patio interior y se convierte en mobiliario dentro del edificio. Por otro lado, con la aplicación visual de patrones orgánicos de la madera, a escala microscópica, en las superficies metálicas del revestimiento y los dispositivos de protección solar. «Es una referencia a la madera sin utilizar el material», destaca el arquitecto Mario Biselli, socio director de Biselli Katchborian.

Nueva sede de la Universidad Rudolf Steiner por Biselli Katchborian. Fotografía por Nelson Kon.
El programa se organiza en planta baja y dos niveles con seis aulas cada uno. Los espacios pedagógicos se plantean de forma flexible, permitiendo su reorganización, aspecto que también se refleja en la circulación, pensada para favorecer el encuentro y la socialización. En la segunda planta se habilitó una terraza que permite momentos de socialización con una vista privilegiada del entorno.
Para conectar las plantas se instalaron dos ascensores exteriores panorámicos acristalados en el patio central, que ofrecen vistas al árbol de mango. En la azotea, se implementó un bloque suspendido para albergar las oficinas administrativas, y la biblioteca se ubicó en la parte más alta del edificio, a modo de faro, como alegoría de la importancia y el compromiso con la búsqueda del conocimiento.