La ampliación, que ha sido proyectada por el equipo formado por el estudio australiano Blight Rayner Architecture y la sede de Snøhetta para Australia y Asia, toma como referencia, para ondular la fachada de vidrio, algunas ideas del poema en prosa escrito por la anciana y artista aborigen Aunty Lilla Watson en 2006, que hace referencia a las ondulaciones del río Brisbane y a los peces que nadaban bajo la superficie, u otra que se centra en siete claraboyas en el techo que representan las siete cuencas hidrográficas de Queensland.
Esta pieza singular de vidrio ondulado y en voladizo se proyectó aprovechando que el pliego de condiciones contemplaba que el edificio sobresaliera unos seis metros en sus dos fachadas para adaptarse al espacio disponible, sobre el espacio preexistente de Playhouse Green. Además, la idea de los arquitectos fue crear un borde altamente transparente en el voladizo para minimizar su impacto visual. Visto a través de él, el bloque del teatro se alinea con el diseño del edificio existente, como parte de la estrategia para respetar el estatus patrimonial del brutalista edificio QPAC y del arquitecto del Distrito Cultural de Queensland, Robin Gibson AO.

QPAC Glasshouse Theatre por Snøhetta y Blight Rayner Architecture. Fotografía por David Kelly.
Los paneles de vidrio ondulados de siete metros de altura crean una fachada de vidrio en dos niveles con una altura total de 14,28 metros. Los paneles, fabricados por la empresa austriaca Seele, generan una impresionante visión del exterior desde los vestíbulos. Están proyectados con alta precisión para conseguir el mejor rendimiento térmico y fabricados en cuatro capas con una cámara de aire intermedia. Las facetas que reciben luz solar directa incorporan una incrustación de cerámica negra que actúa como una celosía integrada para bloquear la penetración solar, optimizando el rendimiento energético del edificio y minimizando el deslumbramiento.
La ligereza y amplitud de los vestíbulos contrastan dramáticamente con el interior del teatro, concebido como un espacio íntimo de paredes de corteza de hierro de color gris oscuro y una alfombra verde selva.

QPAC Glasshouse Theatre por Snøhetta y Blight Rayner Architecture. Fotografía por Christopher Frederick Jones.
«El auditorio fue concebido como un entorno de actuación altamente adaptable capaz de albergar un amplio espectro de formas de arte. El teatro fue diseñado para funcionar como un instrumento musical finamente afinado, ajustable para soportar producciones de ópera, ballet, danza, sinfonía, teatro y musicales de primer nivel.»
Gumji Kang, director general de Snøhetta Australasia.

QPAC Glasshouse Theatre por Snøhetta y Blight Rayner Architecture. Fotografía por Christopher Frederick Jones.
La distancia desde el escenario hasta el asiento más alejado del teatro es de tan solo 28 metros, apenas tres metros más que una piscina semiolímpica. Junto con los balcones que rodean el teatro, el ambiente es increíblemente íntimo tanto para los artistas como para el público situado en dos niveles con 1000 butacas en la platea y 500 en el balcón.
El foso de la orquesta cuenta con tres secciones que se pueden elevar o descender de forma independiente para adaptarse a orquestas de diferentes tamaños, y existen cuatro configuraciones distintas, dos más que las habituales.
El sistema de tramoya está completamente automatizado, con una torre de tramoya de 24 metros de altura que consta de 107 polipastos y 29 km de cable de acero que controlan la escenografía, los rieles de iluminación, los listones y las cortinas, y mueven las barras de tramoya a una velocidad de hasta 1,8 metros por segundo.