Como parte de la remodelación y rehabilitación del Euskal Museoa Bilbao, el estudio Vaillo + Architects finaliza la obra, focalizada en unificar los diferentes elementos, devolviéndole un aspecto ligado al clasicismo, proyectado en los planos más antiguos registrados sobre la Real Casa de la Misericordia.
Cada volumen, destinado a distintas funciones, de manera que el acceso principal sea de uso administrativo; el claustro, albergando la colección permanente; la plaza de Unamuno en la que se ubican las salas de exposiciones temporales y el almacén; el edificio de la antigua casa de Misericordia, recogiendo los espacios expositivos inversivos; y el núcleo de comunicaciones.
La materialidad, ligada a recuperar los elementos tradicionales vascos, desde la piedra a la madera y el acero, consiguiendo una atmósfera serena. Además, el mortero de cal, usado para los revestimientos.

Renovación integral arquitectónica del Euskal Museo Bilbao por Vaillo + Architects. Fotografía por Iñaki Bergera.
Descripción del proyecto por Vaillo + Architects
El proyecto es el resultado de un Concurso para la renovación y rehabilitación integral arquitectónica y museográfica del Euskal Museoa Bilbao, el Museo Etnográfico de la Cultura Vasca.
Antecedentes históricos
El conjunto de edificaciones del actual museo se ubica en una manzana del casco histórico de Bilbao, cuyo origen se remonta al s. XVII con la fundación del primer colegio de la Compañía de Jesús en Bilbao en 1.600.
Posteriormente a la expulsión de los Jesuitas el conjunto fue objeto de múltiples modificaciones, derribos y nuevas construcciones acompañando a los muy diversos usos: 1.711 Casa de Misericordia, 1.830 ampliación tercera planta de la escuela municipal, 1.914 creación del Museo Arqueológico y Etnográfico Vasco, 1.924 Juzgados Municipales, 1.976 recuperación de la totalidad del claustro, 1.980 renovación edificio plaza Unamuno, 1.986 demolición y reconstrucción edificio plaza Unamuno, 2.018 cubierta vidrio del Claustro, 2.020 adquisición edificio c/Kurtze e inicio proyecto de renovación definitiva.
Ante tal avalancha de transformaciones históricas la lectura del conjunto era extremadamente confusa, situación agravada por una pésima organización funcional y las graves deficiencias estructurales y constructivas.
Propuesta
La propuesta plantea recuperar las trazas originales del conjunto mediante una reorganización funcional y programática de los 5 volúmenes edificados, estableciendo nuevas conexiones adecuadas al uso de museo. El proyecto retoma la estructura organizativa del plano más antiguo que se conoce de 1.867 como Real Casa de la Misericordia, adecuando todo el conjunto acorde a las cotas originales del claustro.
Organización funcional
Cada volumen edificado corresponde con una función específica del museo: edificio acceso principal se destina a uso administrativo y gestión; el claustro alberga la colección permanente; el de plaza Unamuno contiene las salas destinadas a las exposiciones temporales y el almacén visitable; el edificio de la antigua casa de Misericordia plantea el relato general mediante espacios expositivos inmersivos y temáticos; y el núcleo de comunicaciones original mantiene su uso.
Lectura unitaria
Se propone una lectura unitaria del conjunto, devolviendo la voluntad original y atendiendo a la nueva condición de institución cultural pública. La estrategia plantea la reunificación estilística de los diferentes elementos a su primigenia concepción de clasicismo sobrio y neutro importado desde Roma.
Para reforzar la unidad del conjunto se plantea el recubrimiento de mortero de cal para la totalidad de los revestimientos, interiores y fachadas, tal y como se han planteado tradicionalmente a lo largo de los siglos los edificios de este tipo, donde la piedra vista se limitaba a las fachadas y elementos importantes.
Relación entre contenido y continente
El proyecto plantea una estrecha relación entre la arquitectura y su contenido etnográfico. El plan museológico plantea el concepto/metáfora del “aretz bizia” -organismo vivo- de la cultura vasca simbólicamente materializada en el “árbol”; simbolismo que se utiliza como estrategia espacial para la configuración del espacio del edificio longitudinal: la caja – tronco de madera ingrávida y las cerchas de madera de la cubierta representan la copa rememorando las estructuras de los caseríos o las construcciones navales. La arquitectura utiliza sus propios elementos para expresar los arquetipos de la cultura vasca a través de la metáfora museológica.
Códigos y materialidad
Desde la misma óptica, la materialidad del proyecto recupera los materiales tradicionales que impregnan la cultura vasca: piedra, madera y acero. Con ello se consigue una atmósfera serena que se relaciona con el contenido expositivo.
Desde nuestra óptica, un museo debe expresar su intención pedagógica desde la propia arquitectura. En este caso, existe un código de lectura entre material y significado que el visitante entiende sin necesidad de leer: código museografía y conexiones espaciales se resuelven en acero negro mientras que el código madera remite al árbol como organismo vivo: raíces, tronco y copa.