La renovación de Vaillo + Architects ha supuesto una inversión superior a los 20 millones de euros para conseguir que el nuevo museo sea una experiencia inmersiva que acerque el patrimonio vasco a todos los públicos mediante un discurso innovador, accesible y con una clara vocación internacional.
Desde el punto de vista arquitectónico, la actuación apuesta por una arquitectura sobria y cohesionada, materializada mediante técnicas constructivas tradicionales reinterpretadas desde una perspectiva contemporánea. El proyecto preserva la identidad de las distintas edificaciones que conforman el conjunto, respetando su evolución histórica, al tiempo que incorpora elementos de integración destinados a reforzar la relación entre sus diferentes partes. Esta estrategia mejora la flexibilidad de uso y optimiza la organización funcional del museo. Uno de los principales retos de la intervención ha consistido en recuperar la unidad del conjunto, profundamente transformado por las sucesivas actuaciones acumuladas a lo largo de los siglos.

Euskal Museoa Bilbao por Vaillo + Architects. Fotografía por Iñaki Bergera.
Descripción del proyecto por Vaillo + Architects
Intervención en el conjunto del primer colegio de los Jesuítas en el s. XVII, compuesto por diversos edificios de más de 8.000 m² que conforman una manzana ubicada en el centro del casco histórico de Bilbao.
La propuesta pretende la recuperación de la estructura original del primer edificio histórico. Para ello, el proyecto plantea una síntesis entre los orígenes del conjunto histórico - clasicismo romano importado por los Jesuitas en el s.XVII - y los materiales de la tradición de la cultura vasca vinculados al lugar, como son la piedra, la madera y el acero.
El conjunto proyectado propone una arquitectura unificadora y austera resuelta mediante sistemas constructivos tradicionales diseñados desde una óptica contemporánea. Se preserva la imagen de los edificios diferenciados, dado que atiende a un invariable histórico, pero introduce elementos de integración para favorecer la máxima interrelación interna, con el fin de buscar una adecuada flexibilidad y una lógica funcional. El reto constructivo ha sido devolver la unidad al conjunto en una amalgama de edificios muy alterados por las muchas intervenciones realizadas a lo largo de los siglos.
La estrategia museográfica se basa en la correspondencia entre continente y contenido. La introducción de una estructura de madera a modo de “tronco hueco” y la reestructuración de la cubierta con grandes cerchas de madera rememoran tanto la construcción de las cubiertas de los caseríos como la construcción de los barcos.