Richard Rogers. (Florencia, 23 de julio de 1933 – Londres, 18 de diciembre de 2021). Fue una figura central en la arquitectura de finales del siglo XX y principios del XXI, ampliamente reconocida por su papel en la consolidación de la arquitectura high-tech y por su constante implicación en el debate urbano. Nacido en Italia en el seno de una familia británica, se trasladó al Reino Unido siendo niño, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Esta experiencia temprana de desplazamiento marcaría, en parte, su sensibilidad hacia las cuestiones sociales y urbanas que más tarde atravesarían su obra. Se formó en la Architectural Association de Londres, una institución clave en la renovación del pensamiento arquitectónico, y posteriormente amplió sus estudios en la Universidad de Yale, donde entró en contacto con otros arquitectos que también tendrían una proyección internacional significativa.
En 1977 fundó su propio estudio, inicialmente bajo el nombre de Richard Rogers Partnership, que con el tiempo evolucionaría hasta convertirse en Rogers Stirk Harbour + Partners. Desde esta plataforma profesional desarrolló una práctica caracterizada por la innovación técnica, la claridad constructiva y una marcada voluntad de hacer visibles los sistemas que configuran el edificio. Su arquitectura se distingue por la externalización de elementos estructurales y de instalaciones, entendidos no solo como soluciones funcionales, sino como parte esencial de la expresión arquitectónica.
Entre sus obras más influyentes se encuentra el Centro Pompidou de París, proyectado junto a Renzo Piano, que supuso una ruptura radical con los lenguajes arquitectónicos convencionales y redefinió el papel del edificio cultural en la ciudad. Asimismo, el edificio Lloyd’s en Londres constituye otro ejemplo paradigmático de su enfoque, donde la tecnología y la flexibilidad programática se integran en una propuesta que desafía las tipologías tradicionales.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el Premio Pritzker en 2007, considerado el máximo galardón en arquitectura, la Medalla de Oro del RIBA en 1985 y el León de Oro a la trayectoria en la Biennale di Venezia en 2006. Fue nombrado Sir en 1991 y, posteriormente, miembro de la Order of the Companions of Honour en 2008, en reconocimiento tanto a su labor profesional como a su contribución al pensamiento urbano.
Más allá de su producción edificatoria, Rogers desempeñó un papel activo en la formulación de políticas urbanas, especialmente en el Reino Unido. Presidió el Urban Task Force a finales de los años noventa, desde donde impulsó estrategias para la regeneración de las ciudades británicas, promoviendo modelos de ciudad compacta, diversa y sostenible. Su visión defendía la importancia del espacio público como elemento articulador de la vida urbana, así como la necesidad de integrar criterios medioambientales en el desarrollo urbano.
Su legado no se limita a un conjunto de obras icónicas, sino que se extiende a una manera de entender la arquitectura como una disciplina profundamente vinculada a la sociedad, la política y el medio ambiente. A través de su trabajo, Rogers contribuyó a redefinir tanto la práctica profesional como el papel del arquitecto en la construcción de la ciudad contemporánea.