«Jugamos con la idea del paso del tiempo, y el diseño evolucionó hacia una secuencia abstracta de espacios que reflejan diferentes momentos íntimos del día y sus cualidades distintivas», explicó AMO.
Koolhaas y AMO diseñaron cuatro habitaciones de diferentes formas conectadas por puertas. Salas circulares y poligonales organizadas «para crear la ilusión de una ruta sin fin», dijo el arquitecto Giulio Margheri, quien dirigió la colaboración de AMO con Prada.
Espacios revestidos con una variedad de materiales coloridos e inesperados, el diseño explora la necesidad de sentir y el placer de la tactilidad, estimulando los sentidos, dando una variedad de texturas y acabados de paredes y pisos. «Las texturas agregan complejidad al espacio, sin dejar de ser un fondo abstracto para el protagonista», comentó Margheri.
Los «no-espacios» del conjunto se caracterizaron por colores brillantes y paneles de mármol, resina, yeso o piel sintética que se encuentran en todas partes, «atractivos y seductores, pueden pretender ser tanto interiores como exteriores, duros y suaves, cálidos y fríos: simultáneamente ambos y ninguno, permiten absoluta libertad de interpretación y expresión», explica Prada.
Al final, los materiales utilizados en el set se reciclarán y reutilizarán, se usarán en exhibiciones de productos y ventanas emergentes para futuras instalaciones de Prada a nivel mundial y se donarán a Meta, un proyecto de economía circular con sede en Milán que ofrece soluciones sostenibles para la eliminación de residuos.
Meta trabaja con La Réserve des Arts, asociación que pone a disposición de profesionales y estudiantes del sector cultural la materia prima y los residuos de decoración de los desfiles de moda.
La muestra también contó con una banda sonora electrónica original de Plastikman, alias Richie Hawtin. Experimenta el espacio en 3D a continuación.