La organización espacial del proyecto ideado por Schwerpunkt configura un centro comunitario compuesto por cinco espacios de uso independiente. El edificio original alberga una gran sala principal con zona de estar y mostrador de atención, mientras que la ampliación incorpora salas auxiliares, una escalera y una cocina vinculada a la plaza mediante una ventana de servicio. Las plantas superiores acogen salas polivalentes, una terraza y un espacio para actividades.
La intervención combina la reconstrucción de la estructura histórica con sistemas constructivos contemporáneos. La nueva ampliación se ejecutó con mampostería de silicato cálcico y hormigón armado in situ. En materia energética, el edificio incorpora una bomba de calor geotérmica conectada a tres pozos de 150 metros de profundidad, suelo radiante con capacidad de refrigeración pasiva, ventanas de triple acristalamiento y protección solar exterior.

Centro Cultural y Comunitario Stará hasička por Schwerpunkt. Fotografía por Matej Hakár.
Descripción del proyecto por Schwerpunkt
El Centro Cultural y Comunitario Stará Hasička surgió de un concurso de arquitectura convocado en 2019. El encargo planteaba la transformación de una antigua estación de bomberos, situada en el centro histórico del pueblo, en un núcleo cultural y comunitario para los residentes locales. El alcance del concurso incluía también el rediseño de la plaza pública adyacente, que durante mucho tiempo ha servido de escenario para eventos comunitarios y culturales, como festivales, celebraciones navideñas, conciertos y otras reuniones públicas.
Concepto de diseño
El proyecto busca preservar la identidad histórica y los rasgos arquitectónicos auténticos del edificio, al tiempo que incorpora con sensibilidad un elemento contemporáneo. La estructura original a dos aguas mantiene su papel destacado en el tejido urbano del pueblo. Se eliminaron las ampliaciones secundarias y el volumen original del edificio se complementó con una extensión en forma de torre con cubierta plana. Un revestimiento con relieve lineal acentúa la verticalidad del nuevo volumen y hace referencia a la antigua función del edificio. En términos simbólicos, Komín —cuyo nombre se traduce como «chimenea»— recupera su torre de estación de bomberos.
El diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, expresado claramente tanto en la forma como en la materialidad, constituye el eje central del diseño.
Organización espacial
El edificio se concibe como un centro comunitario flexible que consta de cinco espacios alquilables de forma independiente. Una estructura de conexión de baja altura separa visualmente las fases histórica y contemporánea del edificio, incorporando al mismo tiempo una entrada totalmente accesible junto a la entrada principal original. Este nexo central permite el acceso a todas las áreas y alberga las funciones técnicas y de servicio del edificio. En el edificio histórico, se accede a través de amplias puertas dobles a una gran sala con una zona de estar contigua y un mostrador de servicio. La nueva ampliación alberga salas auxiliares identificadas por colores, la escalera principal y una cocina compacta que puede dar servicio a la plaza exterior a través de una ventana de atención al público durante los eventos.
Las plantas superiores albergan dos salas polivalentes totalmente equipadas —una de ellas con una pequeña terraza—, así como un espacio multifuncional para actividades con una pared de espejos. Una gran galería interior acristalada establece una conexión visual con la sala principal situada en la planta inferior.
La sección histórica se caracteriza por su estructura de cubierta vista, los elementos de madera expuestos y una paleta de materiales cálidos, donde la madera es el material predominante. Por el contrario, la nueva ampliación adopta una expresión deliberadamente más robusta. Las instalaciones y tuberías vistas, los acabados superficiales de textura más rugosa y los detalles en acero subrayan su carácter contemporáneo.
Estructura y construcción
El edificio original data de finales del siglo XVIII. Gran parte de su fábrica estaba compuesta por ladrillos de arcilla sin cocer y mampostería mixta que ya no cumplía con los requisitos estructurales. Como resultado, solo se pudo conservar el sótano original. La mampostería sobre rasante se reconstruyó utilizando muros de carga de ladrillo macizo, reflejando fielmente el carácter de la estructura original. La cubierta a dos aguas se reconstruyó con una estructura de vigas de madera. La nueva ampliación está construida con mampostería de silicato cálcico y hormigón armado in situ.
Espacio público
Un elemento clave del proyecto es la transformación de la plaza adyacente Dolní náměstí (Plaza Baja). La plaza se ha diseñado como un espacio abierto y flexible, capaz de acoger tanto actividades cotidianas como grandes eventos públicos. Una superficie pavimentada continua permite la celebración de mercados, festivales y conciertos, mientras que una nueva hilera de árboles, el mobiliario urbano y un paisajismo escalonado crean oportunidades para encuentros cotidianos informales. Se ha mantenido el acceso vehicular, pero claramente delimitado, garantizando que la plaza central permanezca libre de tráfico.
La renovada vitalidad del espacio público se hizo evidente inmediatamente después de retirar las vallas de obra. Los niños ocupaban las gradas con helados en la mano, mientras los abuelos se detenían en los bancos para descansar. Residentes y transeúntes adoptaron rápidamente la plaza como un entorno atractivo para encuentros cotidianos, reuniones informales y pausas para el almuerzo.
Sostenibilidad
La sostenibilidad y los bajos costes operativos desempeñaron un papel fundamental durante todo el proceso de diseño. Todos los volúmenes del edificio cuentan con aislamiento térmico y se climatizan mediante una bomba de calor geotérmica conectada a tres pozos de 150 metros de profundidad situados bajo la plaza. Un sistema de suelo radiante distribuye el calor por todo el edificio y también permite la refrigeración pasiva durante los meses de verano. Las ventanas con triple acristalamiento y los sistemas de protección solar exteriores mejoran aún más la eficiencia energética del edificio.
El agua de lluvia procedente de las cubiertas circundantes se canaliza hacia zanjas de infiltración ajardinadas con olmos resistentes al clima, las cuales dan paso a un parterre de plantas perennes centrado en un ejemplar de arce. A pesar de la limitada capacidad de infiltración de los suelos del sitio, ricos en arcilla, el sistema es capaz de retener una proporción considerable de las aguas pluviales en el propio emplazamiento.