La operación propuesta por Foster + Partners modifica tanto la percepción como el funcionamiento del conjunto. Agravitas incrementa en torno al 60 % la superficie de los edificios originales e incorpora 2.300 m² de superficie expositiva, además de áreas destinadas a programas educativos, talleres y oficinas. En la planta superior, una sala diáfana de 1.300 m², libre de pilares, recibe luz natural a través de lucernarios regulables que permiten adaptar el espacio a condiciones expositivas muy diversas.
Un óculo de seis metros de diámetro establece una relación directa entre esta sala y el atrio. La abertura enmarca desde arriba la fuente escultórica de Francisco Durrio dedicada a Juan Crisóstomo de Arriaga y convierte ese punto en una referencia visual entre los distintos niveles.

La plaza Arriaga se ha convertido en un claro referente público para el arte y los eventos, con esculturas de Richard Serra, Pablo Palazuelo y Eduardo Chillida. Ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao por Foster + Partners. Fotografía por Nigel Young / Foster + Partners.

Ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao por Foster + Partners. Fotografía por Nigel Young / Foster + Partners.
Desarrollada junto al ingeniero Julio Martínez Calzón, la estructura funciona como un gran puente de 55 metros entre sus apoyos principales y se prolonga en voladizo sobre los edificios existentes. Esa solución no solo resuelve la convivencia entre lo nuevo y lo construido, sino que permite incorporar áreas adicionales y terrazas para esculturas abiertas hacia la ciudad, Plaza Euskadi y el parque.
La actuación se completa con una estrategia ambiental que combina protección solar, acero de bajas emisiones, más de 500 m² de paneles fotovoltaicos y la actualización técnica de las construcciones existentes.

Ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao por Foster + Partners. Fotografía por Nigel Young / Foster + Partners.

Ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao por Foster + Partners. Fotografía por Nigel Young / Foster + Partners.
Impulsado por el museo bajo la dirección de Miguel Zugaza, el proyecto consolida una nueva etapa para la institución sin convertir la intervención en una ruptura con su historia. Las nuevas salas y terrazas incorporan además obras procedentes de préstamos y donaciones recientes, entre ellas piezas de Anthony Caro y Anselm Kiefer cedidas por Norman y Elena Foster, junto con aportaciones de la familia Arango y de Patricia Phelps de Cisneros.