Para Itaú Cultural, Libeskindllovet y Ben-Avid Studio proyectaron un edificio cultural donde la circulación y la vida pública tienen un especial protagonismo, a la vez que responden a las complejidades de un programa diverso, un emplazamiento de dimensiones reducidas y la necesidad de verticalidad.
El edificio está proyectado para mostrar su vida interior a la ciudad. La circulación, elemento central del concepto arquitectónico, se resuelve mediante ascensores panorámicos que recorren la fachada de la Avenida Paulista, haciendo visible desde la calle el movimiento de los usuarios e incorporándolo a la identidad visual del edificio.
En la planta baja, el edificio se abre hacia la avenida mediante un jardín, zonas de descanso, un restaurante y espacios preparados para albergar distintas actividades.

Visualización. Itaú Cultural por Libeskindllovet Arquitetos + Ben-Avid Studio. Imagen por Libeskindllovet Arquitetos.
Los arquitectos concibieron el edificio como un lugar para permanecer, más que como un simple punto de acceso a exposiciones o espectáculos. La planta baja abierta y el jardín buscan crear un espacio donde la gente pueda simplemente detenerse, sentarse y quedarse en medio del bullicio de la Avenida Paulista. Esta relación con la vida pública de la avenida fue un punto de referencia clave en el desarrollo de la propuesta. En la base del diseño subyace una reflexión sobre cómo la arquitectura puede perdurar en un mundo de rápida transformación, impulsada por un cambio tecnológico que, simultáneamente, amenaza las formas tradicionales de transmisión cultural y abre posibilidades inéditas.
«Nos preguntamos qué aspecto tendría un edificio cultural dentro de cinco años. Las cosas cambian tan rápido que queríamos crear una arquitectura capaz de adaptarse, de acoger diferentes usos y programas a lo largo del tiempo».
Sandra Llovet, fundadora de Libeskindllovet Arquitetos.

Visualización. Itaú Cultural por Libeskindllovet Arquitetos + Ben-Avid Studio. Imagen por Libeskindllovet Arquitetos.
El teatro se concibió bajo esa misma premisa de uso flexible. El auditorio, con capacidad para 420 personas, utiliza el sistema Gala Venue —compuesto por plataformas metálicas elevables y asientos giratorios—, lo que permite transformar el espacio en una superficie totalmente plana sin necesidad de áreas técnicas adicionales para almacenar las gradas. El gran elevador situado en la parte posterior del escenario no solo funciona como montacargas, sino también como un posible elemento escenográfico para las representaciones.
La silueta del edificio surge del deseo de democratizar el horizonte urbano en una metrópolis definida por el crecimiento vertical. Al ganar altura, el diseño ofrece al público nuevas perspectivas de la ciudad. Paralelamente, la organización programática buscó minimizar la masa vertical: el teatro se ubicó bajo tierra, lo que permitió concentrar el resto de las funciones en un único volumen y evitar una volumetría escalonada. Esta solución mantiene una presencia más discreta frente a la avenida y desde los edificios circundantes, al tiempo que atrae la atención mediante el movimiento dinámico de los ascensores panorámicos.

Visualización. Itaú Cultural por Libeskindllovet Arquitetos + Ben-Avid Studio. Imagen por Libeskindllovet Arquitetos.
«Nuestro proyecto nace de un concepto de cultura que trasciende la obra de arte en sí misma. La cultura es el tejido mismo de la vida urbana: los intercambios simbólicos, materiales y económicos que sostienen la ciudad».
Claudio Libeskind, fundador de Libeskindllovet Arquitetos.