El estudio de arquitectura Nuno Valentim Arquitectura ha proyectado la Quinta de Crasto, un proyecto que parte de un análisis detallado de la preexistencia, permitiendo definir una estrategia centrada en conservar las estructuras originales priorizando la reparación siempre que fuera posible y adaptar los edificios a las necesidades contemporáneas. Lejos de intentar reproducir el pasado o introducir una arquitectura basada en el contraste deliberado, la intervención establece una continuidad entre los distintos periodos de la historia del lugar.
En la casa señorial se conservaron la carpintería original, los techos de yeso y los suelos de madera pintada. En los antiguos edificios destinados al secado de grano, las fachadas de lamas de madera -diseñadas originalmente para ventilar los espacios de secado— se reinterpretaron como sistemas móviles de protección solar. La antigua «Casa da Eira» se transformó en cafetería, reforzando así el papel del patio como punto de encuentro e interacción social.

Vista de los antiguos edificios de secado de grano rehabilitados y de los espacios ajardinados. Fotografía por João Ferrand.
Esta rehabilitación planteó importantes desafíos para conseguir adaptar la finca en un centro de investigaciones. Integrando oficinas, espacios de trabajo, instalaciones compartidas y laboratorios especializados dentro de edificaciones originariamente concebidas como agrícolas, destacando el Laboratorio de ADN Antiguo y Ambiental, que requería condiciones técnicas y operativas muy específicas. A lo largo de todo el proyecto, se dio respuesta a estas nuevas necesidades preservando, al mismo tiempo, la organización, la identidad y las relaciones espaciales de las construcciones existentes.
«La rehabilitación de Quinta de Crasto confirma un principio fundamental de nuestra práctica: incluso los programas más exigentes pueden encontrar su lugar dentro de edificios ya existentes. Aquí, el patrimonio arquitectónico y la memoria agrícola del lugar adquieren un nuevo propósito, vinculado a la investigación científica y a la biodiversidad. Es a partir de esta convergencia entre la posibilidad arquitectónica y el potencial de uso —siempre centrada en quienes habitan estos espacios— que surge una nueva "era científica"».
Nuno Valentim, arquitecto responsable del proyecto de rehabilitación

Cafetería ubicada en la antigua Casa da Eira, con muros de piedra y una estructura de cubierta de madera. Fotografía por João Ferrand.
Además de una intervención en el interior, el proyecto abarcó la rehabilitación de los espacios exteriores, con un proyecto de arquitectura paisajística a cargo de Paulo Farinha Marques y Manuel Gentil Rebelo. De esta manera se restauraron jardines, senderos y elementos del antiguo entorno agrícola reforzando la relación entre los edificios, los espacios exteriores y el paisaje circundante.
El otorgado Premio Gulbenkian al Patrimonio, reconoce la calidad de la intervención y su capacidad para dotar al patrimonio existente de un nuevo propósito, preservando al mismo tiempo su identidad para el futuro.