Para la Sede de BBVA en el Paseo de Montejo, MATERIA + Gustavo Carmona plantea una nueva fachada que funciona como mediadora entre el exterior y el interior mediante un sistema de celosías prefabricadas que regulan la exposición solar, permiten la entrada controlada de luz natural y favorecen el confort térmico.
Este sistema prefabricado genera un patrón cambiante de luces y sombras en el interior, haciendo perceptible el paso del tiempo y aportando profundidad al espacio. Asimismo, responde a principios de proximidad y eficiencia mediante el uso de áridos de origen local, que refuerzan la conexión material con el territorio y reducen el impacto asociado al transporte.

Sede BBVA por MATERIA + Gustavo Carmona. Fotografía por Edmund Sumner
Descripción del proyecto por MATERIA + Gustavo Carmona
El proyecto rehabilita un edificio de la década de 1970 en Mérida, situado en el consolidado entorno urbano del Paseo de Montejo, mediante una estrategia que prioriza la adaptación climática y la reapropiación del espacio público. Como primera intervención contemporánea de esta escala en el Paseo de Montejo en más de 40 años, el proyecto parte de una lectura sensible de su entorno histórico y reinterpreta elementos de la arquitectura neoclásica característica de la avenida para integrarse respetuosamente en su contexto.
En respuesta a la intensa exposición solar y al clima cálido de la región, la propuesta desarrolla un enfoque basado en sistemas pasivos de control ambiental. La nueva fachada actúa como mediadora entre el exterior y el interior mediante un sistema de celosías prefabricadas que regulan la exposición solar, permiten la entrada controlada de luz natural y reducen las ganancias térmicas. Más allá de su rendimiento ambiental, este sistema genera un patrón cambiante de luces y sombras sobre las superficies interiores, aportando profundidad espacial y haciendo perceptible el paso del tiempo.
La estrategia material responde también a principios de proximidad y eficiencia. Los elementos prefabricados se produjeron a tan solo ocho kilómetros del emplazamiento, utilizando áridos de origen local que reducen el impacto asociado al transporte y refuerzan la conexión material con el territorio.
A escala urbana, el proyecto recupera la relación del edificio con su entorno inmediato mediante el retranqueo de la fachada y la incorporación de un pórtico como elemento mediador entre la calle y el edificio. Este gesto recupera la tipología de jardín delantero característica de las residencias históricas del Paseo de Montejo y crea un umbral en sombra que favorece la estancia, el tránsito peatonal y la continuidad del espacio público.
El resultado es una arquitectura que integra clima, materialidad y ciudad, proponiendo una reinterpretación contemporánea del legado urbano del Paseo de Montejo a través de la sostenibilidad, la sombra y la experiencia espacial.