En el Complejo Escolar de Costa Serina, ARPOSTUDIO establece un diálogo con el edificio preexistente, a la vez que introduce las pasarelas como elemento de contraste. Una banda retorcida atraviesa el volumen compacto y monolítico de la escuela, interrumpiendo su carácter estático. Este elemento continúa hacia el norte, donde un nuevo muro de escalada, accesible a la comunidad, prolonga su lenguaje gráfico y transforma parte del complejo en un espacio compartido.
La paleta cromática incorpora tonalidades vinculadas al paisaje montañoso circundante para integrar mejor el complejo en su entorno. Los nuevos cerramientos de aluminio y las instalaciones renovadas mejoran el rendimiento energético de la escuela. Asimismo, se han ampliado las cimentaciones, incorporado muros de hormigón armado y sistemas de retención para evitar el vuelco de los muros, y añadido conexiones para anclar la estructura reticulada de la cubierta al edificio existente.

Complejo Escolar de Costa Serina por ARPOSTUDIO. Fotografía por Nicola Colella.
Descripción del proyecto por ARPOSTUDIO
La rehabilitación del complejo escolar de Costa Serina transforma un edificio existente de los años ochenta en un entorno educativo más seguro, eficiente y contemporáneo, preservando al mismo tiempo la identidad arquitectónica que lo ha caracterizado durante más de cuarenta años.
Situada en Costa Serina, una pequeña comunidad de montaña de la provincia de Bérgamo, la escuela fue construida en 1983 según el proyecto del arquitecto Franco Brignoli. Su arquitectura se caracteriza por un lenguaje distintivo, basado en la repetición de elementos derivados de un módulo cuadrado. En lugar de sustituir u ocultar esta identidad, la rehabilitación toma el edificio existente como punto de partida para su transformación.
El proyecto aborda el complejo desde un enfoque integrado, combinando la rehabilitación arquitectónica con intervenciones de mejora de la eficiencia energética y del comportamiento sísmico. La fachada existente se reinterpreta mediante una nueva envolvente ventilada de juntas abiertas, cuyo diseño evoca la composición original y preserva la profundidad y el ritmo que caracterizaban al edificio. La paleta cromática también recupera el esquema original, incorporando tonalidades vinculadas al paisaje montañoso circundante para integrar mejor el gran complejo en su entorno.
La rehabilitación va más allá del aspecto exterior del edificio. Las carpinterías existentes se han sustituido por nuevos cerramientos de aluminio, mientras que las nuevas instalaciones mecánicas, térmicas y eléctricas mejoran el rendimiento energético de la escuela y la adaptan a los estándares contemporáneos.
La mejora del comportamiento sísmico se ha abordado siguiendo el mismo principio de intervenir sobre la estructura existente en lugar de sustituirla. La intervención ha incluido la ampliación de las cimentaciones existentes, la incorporación de nuevos muros de hormigón armado, sistemas de retención para evitar el vuelco de los muros y nuevas conexiones para anclar la estructura reticulada de la cubierta al edificio existente.
Mientras que gran parte del proyecto establece un diálogo con la arquitectura original de Franco Brignoli, la intervención en las pasarelas introduce deliberadamente un elemento de contraste. Una banda retorcida atraviesa el volumen compacto y monolítico de la escuela, interrumpiendo su carácter estático y dotando a los espacios de distribución de una nueva identidad visual.
El mismo motivo continúa en la fachada norte, anteriormente carente de huecos, donde un nuevo muro de escalada prolonga el lenguaje gráfico de la banda. Concebido para ser accesible a la comunidad local también fuera del horario escolar, el muro amplía el papel de la escuela más allá de su función educativa, transformando parte del complejo en un espacio compartido por el pueblo.
Al prolongar la vida útil de un edificio público existente en lugar de sustituirlo, el proyecto preserva tanto un legado arquitectónico como un recurso importante para la comunidad. En el contexto del valle de Serina, donde las pequeñas comunidades de montaña desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de la vida social y cultural del territorio, la escuela renovada refuerza su función como equipamiento cívico y ofrece a las nuevas generaciones un entorno más seguro, eficiente y estimulante.