La propuesta de Archi5 y Bureau Face B se organiza a partir de la creación de dos volúmenes que avanzan desde el este y el oeste hasta encontrarse en el corazón del parque, articulando dos patios diferenciados para las escuelas, infantil y primaria. El nivel inferior alberga las aulas de infantil y los espacios de funcionamiento del centro, mientras que la planta superior reúne las aulas de primaria en torno a su propio patio. Esta última se retranquea respecto al basamento, generando una galería exterior arbolada y una terraza ajardinada destinada a actividades educativas al aire libre.
Constructivamente, el proyecto combina un basamento de hormigón revestido de ladrillo con un volumen superior, resuelto mediante una estructura y fachadas de madera. Los lucernarios y las grandes aperturas favorecen la iluminación natural, mientras que la ventilación natural con recuperación de calor contribuye a mejorar el comportamiento ambiental del equipamiento.

Colegio en Marly por Archi5 + Bureau Face B. Fotografía por Louis Duboys Fresney.
Descripción del proyecto por Archi5 + Bureau Face B
Situado en uno de los accesos a la ciudad, el nuevo colegio se convierte en una pieza representativa de la transformación de Marly. La unión de las escuelas Nelson Mandela y Louise Michel constituye constituye una firme apuesta de la ciudad, materializada en un equipamiento escolar común, capaz de generar cohesión.
La parcela contigua, anteriormente sin uso, se transforma en un parque abierto a los vecinos y en un nuevo pulmón verde vinculado a los patios escolares. Este paisaje vegetal constituye el punto de partida del proyecto: una escuela inmersa en la naturaleza, entre los árboles y estrechamente vinculada al parque.
La implantación del edificio propone distintas lecturas. Dos volúmenes, procedentes del este y del oeste, se extienden hasta encontrarse en dirección al corazón del parque, evocando la llegada de los alumnos desde distintos puntos de la ciudad. En su encuentro, la arquitectura organiza el sector sur del parque en dos patios diferenciados, correspondientes a las escuelas infantil y primaria.
Orientados a este y oeste, los patios se abren hacia el parque y los grandes árboles que ocupan el norte de la parcela, al tiempo que quedan protegidos de los vientos dominantes y del ruido procedente de la autopista y del entorno urbano. La configuración del edificio y el recorrido que atraviesa el parque establecen nuevas conexiones dentro de la ciudad y refuerzan la voluntad del proyecto de reunir, conectar y favorecer la convivencia. Esta idea de continuidad se extiende también al paisaje, estableciendo un diálogo entre la ciudad y la naturaleza.
El proyecto busca establecer una relación abierta con la ciudad y, al mismo tiempo, ofrecer a los niños un entorno protegido y acogedor. Un juego de curvas y contracurvas articula los distintos elementos del programa y los espacios exteriores asociados.
El edificio se organiza en dos niveles claramente diferenciados: un basamento de hormigón revestido de ladrillo y un volumen superior de madera. La planta define la relación del edificio con el paseo arbolado y acompaña su trazado, suavizando los encuentros mediante formas curvas. Una de estas inflexiones amplía el espacio de acceso y configura un atrio protegido por amplias zonas ajardinadas. Las entradas a las dos escuelas se integran en los retranqueos de la fachada, mientras que la altura contenida del edificio permite que las copas de los árboles del parque aparezcan por encima de su perfil.
Hacia el oeste de la parcela, la planta baja envuelve el patio de la escuela infantil. Las aulas se disponen en contacto directo con este espacio, mientras que las dependencias destinadas al funcionamiento del centro se orientan hacia el espacio público. Sobre el basamento, una cubierta vegetal prolonga el paisaje del parque y configura un nuevo nivel sobre el que se apoya el volumen superior de madera.
Este segundo nivel se desarrolla en torno al patio de la primaria y alberga el conjunto de sus aulas. El volumen superior, resuelto íntegramente con estructura y fachadas de madera, se divide en cuatro cuerpos mediante una serie de concavidades que introducen luz natural en los espacios de circulación. Siguiendo la misma lógica geométrica del basamento, su envolvente se compone de paneles curvos dispuestos según una trama regular y continua, reforzando la unidad formal del conjunto.
La escuela primaria ocupa la planta superior, ligeramente retranqueada respecto al basamento. Este desplazamiento genera una amplia galería exterior arbolada, vinculada visualmente con el patio de la planta baja. Las aulas se organizan en grupos de cuatro, con espacios de almacenamiento anexos, formando pequeñas unidades funcionales. Los espacios compartidos se sitúan junto a la terraza ajardinada, con la que mantienen una relación directa tanto visual como física. Concebida como una prolongación de los espacios educativos, esta terraza permite desarrollar talleres y actividades al aire libre.
Luz natural
La luz natural desempeña un papel esencial en la percepción y el carácter de los espacios interiores. Los lucernarios iluminan los corredores de acceso a las aulas de infantil y convierten estas zonas de transición en lugares amplios y luminosos, creando una entrada gradual desde el ámbito familiar al entorno escolar.
En la planta superior, las concavidades que articulan el volumen de madera introducen luz en los pasillos de primaria y acompañan los recorridos interiores. En planta baja, los espacios cubiertos de los patios se integran en los retranqueos del basamento de ladrillo y establecen una relación directa con el parque y las zonas arboladas. Desde ellos, las visuales atraviesan el edificio y alcanzan los corredores interiores, reforzando la continuidad entre los espacios de circulación, los patios y el paisaje.
A lo largo del día, la incidencia del sol transforma la percepción del edificio. Las cubiertas proyectan sombras cambiantes sobre las superficies curvas de ladrillo, introduciendo variaciones de luz y movimiento en los espacios de recreo.
Las grandes aperturas refuerzan la relación visual entre la escuela y su entorno. Situado en el punto de encuentro entre los patios de infantil y primaria, el comedor se abre hacia el parque en ambas direcciones. Sus fachadas ampliamente acristaladas permiten que el paisaje acompañe el espacio interior y convierten el momento de la comida en una experiencia estrechamente vinculada con el exterior.
Esta misma relación con el paisaje se extiende a las aulas, todas ellas abiertas mediante grandes huecos hacia el entorno. Las ventanas parten de una altura reducida para adaptar las vistas a la escala de los niños y permitirles mantener el contacto visual con el exterior incluso cuando están sentados.
La estrategia ambiental forma parte de la propia concepción del edificio. La ventilación natural con recuperación de calor, junto con la elección de materiales duraderos y de bajo impacto ambiental, contribuye a reducir el consumo de recursos y las necesidades de mantenimiento.
La arquitectura combina así formas suaves, materiales naturales y una relación constante con el paisaje para construir un entorno educativo acogedor y próximo a la naturaleza. Más allá de responder al programa escolar, el proyecto refleja la voluntad de la ciudad de apostar por una educación de calidad, por una arquitectura pública duradera y por una forma de construir más atenta al medioambiente.