Marjan Hessamfar y Joe Vérons architectes urbanistes han propuesto un volumen compacto y estratificado en cinco niveles para el Complejo Escolar Sophie Germain, garantizando autonomía funcional. El patio se ubica en la azotea, transformándola en un espacio habitable. La organización interior, clara y gradual, destina cada planta a una función específica e incluye espacios exteriores habitables.
El volumen compacto se ve interrumpido por dos aberturas que aportan luz natural al corazón del edificio. Las fachadas, realizadas en vidrio, aluminio y una serie de celosías que funcionan como parasoles, alternan superficies sólidas y transparentes con retranqueos que enmarcan el paisaje. La estructura es de hormigón, de madera en las fachadas.

Complejo Escolar Sophie Germain por Marjan Hessamfar and Joe Vérons. Fotografía por Jean-François Tremege.
Descripción del proyecto por Marjan Hessamfar y Joe Vérons architectes urbanistes
En Pantin, el complejo escolar Sophie Germain se enmarca dentro del dinamismo urbanístico de la ZAC du Port, un ambicioso proyecto de ordenación del territorio que sitúa el Canal de l'Ourcq en el centro de la vida de los residentes de Pantin y se consolida como un elemento público clave en la transformación de esta zona de la ciudad.
En un contexto urbano complejo, entre la imponente presencia de los Magasins Généraux, la trama del barrio y las recientes construcciones de la zona de desarrollo conjunto, el complejo escolar crea una continuidad urbana y establece un diálogo adecuado entre estas diferentes escalas, al tiempo que reafirma un estilo legible e integrado. Esta legibilidad se expresa, en particular, mediante la elección de un tono dorado cálido y luminoso, y una materialidad marcada, que singularizan visualmente el edificio y lo consolidan como un elemento estructurador del espacio público.
Debido a las limitaciones de la superficie edificable de la parcela y a las restricciones de vistas despejadas, el complejo escolar se ha diseñado como un volumen compacto y estratificado en cinco niveles. Esta organización vertical permitió vincular claramente las diferentes entidades del proyecto, garantizando al mismo tiempo su autonomía funcional. El patio de la escuela primaria, ubicado en la azotea, constituye así una respuesta tanto funcional como simbólica, transformando la azotea en un auténtico espacio habitable.
Arquitectura estructurada y legible
El complejo escolar se caracteriza por un lenguaje arquitectónico contemporáneo, coherente con el barrio, a la vez que desarrolla su propia identidad. Su volumetría compacta se ve interrumpida por dos aberturas acristaladas que aportan luz natural al corazón del edificio. Las fachadas de vidrio anodizado y aluminio, animadas por un juego de lamas que forman parasoles, alternan superficies sólidas y transparentes, mientras que grandes aberturas retranqueadas enmarcan el paisaje y ofrecen atisbos de la vida escolar. En la planta baja, la transparencia del vestíbulo amplía el espacio público y acompaña el gesto de entrada.
La organización interior se basa en una distribución clara y gradual de los diferentes puntos centrales, dedicando cada planta a una entidad específica: guardería, centro de ocio o escuela primaria. Desde la amplia base abierta de la planta baja, que agrupa las funciones comunes, hasta las aulas ubicadas en los pisos superiores, esta estratificación vertical garantiza claridad y calidad de uso.
Espacios exteriores diseñados como espacios habitables
Inspirados en los patios de Oasis, los espacios exteriores se conciben como auténticos lugares para vivir y aprender. Ofrecen una diversidad de ambientes y usos —jardín pedagógico, áreas de juego, zonas de relajación y descubrimiento— manteniendo un alto grado de legibilidad espacial, esencial para la supervisión y la seguridad.
Enfoque ambiental integral
Los arquitectos desarrollaron un enfoque ambiental integral para este proyecto, basado tanto en la elección de métodos de construcción duraderos como en la optimización de los sistemas técnicos. La estructura de hormigón garantiza la óptima inercia térmica y el confort del edificio en verano, mientras que la estructura de madera de las fachadas, proveniente de una planta de fabricación externa, aísla a través del exterior. De esta manera, contribuye al rendimiento energético general y a limitar el impacto ambiental de la construcción. La elección de materiales sostenibles, como el aluminio anodizado y el vidrio, garantiza la longevidad del edificio al tiempo que reafirma su identidad.