La escuela propuesta por Guido Otero Arquitetura añade a la antigua residencia cuatro nuevas aulas dentro de su volumen principal y otras situadas en la parte inferior del terreno. Estas aulas se han situado junto a la antigua fachada para favorecer una iluminación y ventilación adecuadas. Se han añadido también un comedor y un espacio polivalente (abiertos al exterior), además de otro tipo de usos secundarios como secretaría y sala de coordinación. Por último, se han creado nuevas comunicaciones verticales, buscando una organización espacial que mejore las relaciones y usos entre sus usuarios.
Para la creación de estas aulas fue necesario reordenar los pilares de la estructura existente. Además, las aulas usan sistemas de protección pasiva con una banda horizontal de lamas verticales a modo de brise-soleil. La construcción se ha realizado seleccionando materiales simples y económicos que mantuvieran la identidad de la escuela.

Colegio São Sabas por Guido Otero Arquitetura. Fotografía por Federico Cairoli.
Descripción del proyecto por Guido Otero Arquitetura
El proyecto consiste en la adaptación de una residencia ubicada en el barrio Chácara Flora para albergar la unidad de Enseñanza Secundaria I del Colegio São Sabas, en un terreno de dimensiones urbanas.
La propuesta contempla cuatro aulas distribuidas en el volumen original de la casa y otras dos ubicadas en la parte inferior del terreno, creadas mediante la elevación de la cancha a medio nivel. También se construyeron un comedor y un espacio multiuso abiertos al exterior, además de áreas de apoyo como la secretaría y la sala de coordinación.
Como premisa principal, las aulas se ubicaron junto a la fachada de la antigua residencia, lo que garantiza una adecuada ventilación e iluminación natural. Esta decisión exigió demoliciones estructurales, viabilizadas por el reordenamiento de pilares y compensadas mediante refuerzos metálicos aparentes, destacados en un tono ciruela que marca la nueva identidad del edificio.
Para proteger las aulas y sus amplias aberturas de la insolación directa, se proyectaron brise-soleils horizontales con lamas verticales, que permiten la ventilación natural incluso en días de lluvia. Estos elementos también refuerzan visualmente la intervención en el edificio original.
La nueva disposición de las circulaciones verticales, compuesta por rampas, escaleras y ascensor, aporta fluidez y accesibilidad al conjunto, en contraste con los antiguos pasillos estrechos de la residencia. La solución en medios niveles entre el volumen original y la nueva intervención en la parte posterior del terreno permite recorridos más dinámicos, con zonas de respiro y convivencia, como la gradería creada para la recreación y los encuentros informales. Junto a la entrada, una rampa cubierta por una marquesina metálica garantiza el acceso de personas con movilidad reducida y marca la transformación del edificio hacia la calle, ofreciendo protección en la llegada y salida de los alumnos en días de lluvia.
La elección de materiales simples busca la economía de la obra, sin renunciar a un lenguaje que refuerce la identidad de la escuela. La integración entre nuevos canteros y áreas pavimentadas acerca el verde a las actividades pedagógicas y recreativas, optimizando el uso del terreno y garantizando un amplio patio para juegos al aire libre.